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Naufragio de sangre en Nueva York

Miércoles, Noviembre 19, 2008

Leer hoy el surrealista y casi profético poema “La aurora”, escrito por Federico García Lorca en la década del 30, puede producir escalofríos retroactivos a 2001.

Foto: Pancho Dondo, 1997.

LA AURORA
De “Poeta en Nueva York”, escrito a partir de la estadía de García Lorca (1898-1936) en esa ciudad entre 1929 y 1930 y publicado como libro recién en 1940, de manera póstuma.

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Temas: Segundas lecturas, Fotografía, Literatura |


2 comentarios sobre “Naufragio de sangre en Nueva York”

  1. juan pablo dice:
    Miércoles, Noviembre 19, 2008 a las 9:13

    Gran poema, gran poeta.
    Junto a “Romancero Gitano”, lo mejor de Lorca.

    De esta obra en particular te regalo algunos retazos de “Burla de Don Pedro a caballo”:


    Bajo el agua
    siguen las palabras.
    Sobre el agua
    una luna redonda
    se baña,
    dando envidia a la otra
    ¡tan alta!
    En la orilla,
    un niño,
    ve las lunas y dice:
    —¡Noche; toca los platillos!

    Bajo el agua
    siguen las palabras.
    Sobre el peinado del agua
    un círculo de pájaros y llamas.
    Y por los cañaverales,
    testigos que conocen lo que falta.
    Sueño concreto y sin norte
    de madera de guitarra.

    Bajo el agua
    están las palabras.
    Limo de voces perdidas.
    Sobre la flor enfriada,
    está Don Pedro olvidado,
    ¡ay!, jugando con las ranas.

    Fuerte abrazo.

  2. Pancho Dondo dice:
    Miércoles, Noviembre 19, 2008 a las 9:21

    Gran Juan Pablo:
    Qué emoción sentir que algo posteado anoche en Buenos Aires haya provocado una emoción fuerte en Barcelona que, a la larga y de rebote, termina generando una nueva emoción que se reproduce en unas pocas horas otra vez en Buenos Aires.
    Mientras tanto, la Luna verdadera pero seca seguirá envidiando eternamente a las otras, sus parientas, las que se bañan alegremente en las aguas de la Tierra.
    ¡Gracias!
    Pancho

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