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La televisión ya es el balcón de todos

Martes, Septiembre 23, 2008

Un lector, Ignacio Aguilar, envió una notable foto tomada en el noroeste argentino que remitió a una también notable –y profunda– canción de María Elena Walsh.


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Arriba, la foto de Aguilar: dos humildes ranchos de adobe, cada uno con su correspondiente e inesperada antena de DirecTV; abajo, la canción “La Juana”, en la que María Elena Walsh, en 1974, pintó un panorama bien distinto. (Foto: Ignacio Aguilar)

Cada obra, tanto la fotografía de Ignacio Aguilar como la canción de María Elena Walsh, podría inspirar miles de preguntas. La comparación entre ambas también podría inspirar miles de preguntas.
Pero, sin pretender ser filosóficos, ni agoreros, ni pesimistas, ni catastróficos, la única pregunta que se planteará este post tendrá que ver con lo que imaginó María Elena al escribir su letra hace 34 años y con lo que se ve hoy en la Puna argentina: ¿puede ser que mientras en 1974 la Juana preguntaba “dónde está el cielo de la ciudad”, seguramente porque era lo que ella acostumbraba mirar en su pago natal, hoy sus descendientes ya no parezcan ni necesitarlo en su propio terruño, porque sienten que en el televisor “se ve más y mejor”?
En pocas palabras: lo que ocurría en 1974 en Buenos Aires, aquello de que “el único balcón” era “ver la televisión”, ¿ya está ocurriendo en la Quebrada de Humahuaca?
Va la letra completa de La Juana, para leer mientras suena y entender del todo el paralelismo… que no lo es tanto, lamentablemente.

LA JUANA
María Elena Walsh, 1974

Cuando una es de tierra adentro
también es de cielo afuera.
Si viene pa’ Buenos Aires
un calabozo la espera
y pregunta dónde está
el cielo de la ciudad.

Señora dueña de casa
perdone el atrevimiento.
Al pájaro en jaula de oro
le madura el sentimiento
de ponerse a curiosear
la tierra y también el mar.

Sé que ustedes pensarán
qué pretenciosa la Juana,
cuando tiene techo y pan
también quiere la ventana.
Soy como soy,
miro un poquito y después me voy.

Yo vivo en un cuadradito
de oscuridad recortada
con un corazón de vidrio
por donde no se ve nada.
Présteme el televisor,
que se ve más y mejor.

Por esa ventana ajena
es propio lo que una mira.
Está abierta al mundo entero
aunque sea de mentira,
y mi único balcón
es ver la televisión.

Temas: Televisión, Asociaciones libres, Música, Fotografía |


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