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Las esculturas de la opulencia
Miércoles, Agosto 27, 2008Las obras de Jennifer Maestre, hechas sólo con lápices, hacen inevitablemente pensar en la escasez de esa herramienta en muchos rincones del Tercer Mundo.


“Aurora” (arriba) y “Asteridae” (abajo): alegres y coloridas, las esculturas de Maestre encierran en sí mismas la paradoja de haber sido creadas con herramientas con las que mucha gente podría a su vez crear otras, tal vez más primitivas pero probablemente más vitales.
Jennifer Maestre nació en Johannesburgo (Sudáfrica), es licenciada en arte por el Wellesley College de Massachusetts (Estados Unidos) y tiene una maestría por el Massachusetts College of Art. Trabaja exclusivamente a partir de agujas y lápices, y sus obras han sido premiadas y expuestas innumerables veces desde mediados de los años 90.
No es el objetivo de Adlatina Lado B discutir sobre los derechos de los artistas a utilizar este o aquel material para sus creaciones, ni censurar ningún modo de expresión. Pero sí transmitir sensaciones, instintos y estímulos que esos artistas y sus obras generan en derredor.
Y ver tantos cientos de lápices (pueden verse unos cuantos más en la página web de la artista, más precisamente en su sección Portfolio), tan maravillosamente usados y prolijamente fragmentados uno por uno, dispara ese instinto, es casi inevitable.
¿Qué hubieran podido escribir o dibujar niños de tantos rincones de la Argentina, de Nicaragua, de Brasil, de Honduras, de Ecuador, de Bolivia, de Perú y de tantos rincones latinoamericanos más si un lápiz de esos hubiera llegado a sus manos?
Para no exagerar con los gases lacrimógenos, este breve post cierra su toma de posición citando completo (como en la nota Descansen en paz, viejas cámaras, del jueves 19 de junio pasado) un cuento del uruguayo Eduardo Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940) incluido en El libro de los abrazos de 1989.
Un cuento en el que un lápiz y un papel (y un brazo) son los tristes co-protagonistas.
LA BUROCRACIA /1
En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan José Noueched, sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visita ni recreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.
Noueched era manco.
Había caído preso en dos etapas. Primero había caído su brazo. Después él. El brazo cayó en Montevideo. Noueched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón, le gritó: ¡Dese preso! y se quedó con el brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.
En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido:
–Haga una solicitud– le dijeron.
Él explicó que no tenía lápiz:
–Haga una solicitud de lápiz– le dijeron.
Entonces tuvo lápiz, pero no tenía papel:
–Haga una solicitud de papel– le dijeron.
Cuando por fin tuvo lápiz y papel, formuló su solicitud de brazo.
Al tiempo le contestaron. Que no. No se podía: el brazo estaba en otro expediente. A él lo había procesado la justicia militar. Al brazo, la justicia civil.
VÍA…
… Tobías Tercic, alumno de primer año de la Escuela Superior de Creativos Publicitarios. ¡Gracias, Tobías!
Temas: Escultura, Asociaciones libres, Literatura |

















Miércoles, Agosto 27, 2008 a las 14:09
¡Buenisimo!.
Me parece correcto y justo el comentario de la realidad en este Arte de lápiz. Y ver que muchos niños no poseen esa herramienta para la mente y el desarrollo.
Excelente lado B a la nota…
Miércoles, Agosto 27, 2008 a las 15:31
Eso del brazo es literal de Galeano, no? de El libro de los abrazos, no? Qué cosa con la buRRocracia.
Abrazos
Miércoles, Agosto 27, 2008 a las 15:35
Usted lo ha dicho, señor Juani: literal de Galeano, literal de El libro de los abrazos, literal de la burrocracia latinoamericana, literal de esta falta de lápices que nos rodea.
Pancho.
Martes, Septiembre 2, 2008 a las 23:23
Excelente lo que provocan fotos y relato!
… Los niños no tienen los lápices… pero el que pide su brazo no tiene el “conocimiento” de cómo pedir lo que necesita… a través de los vericuetos del poder!!
Me encantó.
Miércoles, Septiembre 3, 2008 a las 9:50
Impresionante analisis…muy bueno Pancho. Un abrazo!