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Guayaquil: esperanza con rostro de mujer
Viernes, Agosto 15, 2008La segunda parte del ciclo “Las pandillas de Guayaquil” incluye un notable corto producido por Global Oneness y un nuevo fragmento de “La naranja mecánica”.
Para ver cómodamente el documental completo, que dura 17 minutos, se recomienda muuucha paciencia: el archivo pesa 90MB. Quizás lo mejor sea poner Pausa y esperar que termine de descargar del todo, y recién después apretar Play.
Esta vez, el ciclo Las pandillas de Guayaquil deja de lado la producción in situ realizada por el director de adlatina.com –material que quedará reservado para las últimas dos entregas, los viernes 22 y 29 de agosto– y entrega a los lectores de Adlatina Lado B el cortometraje documental Barrio de Paz, producido por el Global Oneness Project (Proyecto para la Unidad Global).
La inclusión tiene perfecto sentido: luego de haber dejado testimonio, el primer viernes, de la historia de Guayaquil y sus pandillas de jóvenes, era el momento de dejar constancia del trabajo que viene haciendo uno de los principales motores de cambio que tiene la sociedad guayaquileña desde que empezó el siglo XXI: la uruguaya Nelsa Curbelo.
Esperanza con rostro de mujer.
“YO ESTARÍA DISPUESTO A DAR LA VIDA POR USTED”
Nelsa Curbelo nació en Montevideo, Uruguay, en 1941, en una familia pobre y atea. A los 21 años, tras hacerse monja, viajó a Francia para trabajar en la congregación del Sagrado Corazón. Estudió teología y magisterio. En 1970 llegó a Ecuador para trabajar con indígenas en los Andes. En 1990 participó en los procesos de paz de Nicaragua, Guatemala y Colombia. En 2000 arribó a Guayaquil para trabajar con pandilleros. En 2006, desde su organización Ser Paz, consiguió que los Latin Kings y los Ñetas firmaran la paz tras varios años de conflictos.
En uno de los barrios más peligrosos de la ciudad, de 49 manzanas de dimensión y 1.000 familias en su seno, Curbelo fundó el Barrio de Paz, del que queda testimonio directo en el video que acompaña este post. Allí, entre otras cosas que se dicen, el líder pandillero George Asanza afirma sin titubeos: “Hace siete años que la conozco a Nelsa, y yo siempre le he dicho: ‘Yo estaría dispuesto a dar la vida por usted’”.
El objetivo principal de las acciones de Nelsa es que los jóvenes, a partir de fuerzas poderosas como la del amor –“No hay nada más poderoso en el mundo”, afirma en el corto–, elijan el camino del bien.
LA COMPARACIÓN
De lo antedicho surge claramente la comparación: ¿tiene mérito el camino del bien cuando no surge de una elección libre?
Casi por contraste, vale la pena repasar el relato del diálogo entre Alex, el malchico que protagoniza La naranja mecánica y que por decisión propia se somete a un experimento de anulación de su voluntad, con el sacerdote –el “chaplino”– de la prisión, cuya voz se alza como la única mirada de la historia de Anthony Burgess que incluye algunos destellos de lucidez.
LA NARANJA MECÁNICA • COMIENZO DE LA SEGUNDA PARTE
Traducción de Aníbal Leal, Ediciones Minotauro, 1976
–Gracias como siempre, pequeño 6655321 –me dijo–. ¿Y qué noticias tienes hoy para mí?
Como yo bien sabía, este chaplino quería llegar a ser un cheloveco muy grande y santo en el mundo de la Religión Carcelera, y deseaba obtener un testimonio realmente joroschó del director, y por eso de tanto en tanto se le acercaba y le goboraba discretamente acerca de los sombríos complots que se cocinaban entre los plenios, y gran parte de toda esa cala la recibía de mí. Mucho era puro invento, pero había cosas ciertas, como por ejemplo la vez que llegó a nuestra celda por las cañerías cnoc cnoc cnocicnocicnoc cnoenoc que el gran Harriman pensaba escaparse. Quería tolchocar al guardia a la hora de comer, y después se escaparía con los platis del otro. La idea era tirar al diablo la horrible pischa que nos daban en el comedor; y yo sabía el plan, y lo pasé. Luego, el chaplino lo transmitió, y fue elogiado por el director, quien dijo que tenía mucho Espíritu Público y un Oído Agudo. Esta vez le dije, y no era cierto:
–Bueno, señor, por los caños llegó la noticia de que entró irregularmente una partida de cocaína, y de que el centro de distribución se instalará en una celda del bloque 5. Imaginé todo mientras caminábamos, como había hecho otras veces, pero el chaplino de la prisión se mostró muy agradecido y dijo:
–Bien, bien, bien. Se lo comunicaré a Él mismo –así se refería siempre al director. Luego dije:
–Señor, he hecho todo lo posible, ¿verdad? –Cuando yo goboraba con los vecos de autoridad mi golosa era siempre muy cortés y de caballero–. Me he esforzado,¿verdad?
–Creo –dijo el chaplino– que en general te has portado bien, 6655321. Colaboraste, y creo que has mostrado verdaderos deseos de reformarte. Si sigues así, conseguirás fácilmente que te reduzcan la pena.
–Pero, señor –lo interrumpí–, ¿qué puede decirme de eso que se comenta ahora? ¿Qué hay de ese nuevo tratamiento que permite salir en seguida y garantiza que uno nunca vuelve?
–Oh –dijo el chaplino, de pronto muy cauteloso–. ¿Dónde oíste eso? ¿Quién te contó?
–Esas cosas se comentan, señor –dije–. A veces hablan dos guardias, y uno no puede dejar de oír lo que dicen. O uno recoge un pedazo de diario en los talleres, y hay un artículo que lo explica todo. ¿Qué le parece si me propone para ese asunto, señor, si me permite la audacia de insinuárselo?
Se podía videar que el chaplino pensaba en el asunto mientras fumaba el cancrillo, preguntándose qué podría decirme, y lo que yo sabría de esa vesche. Al fin habló, pero sin dejar de mostrarse cauteloso:
–Supongo que te refieres a la técnica de Ludovico.
–Ignoro cómo la llaman, señor –dije–. Sólo sé que a uno lo saca rápidamente de aquí, y aseguran contra toda posible vuelta.
–Así es –dijo el chaplino, mirándome y frunciendo el ceño–. Así es, 6655321. Por supuesto, no ha pasado de la etapa experimental. Es algo muy sencillo, pero muy drástico.
–¿Pero no la están usando aquí, señor? –pregunté–. Esos nuevos edificios blancos en la pared sur. Vimos cómo los construían mientras hacíamos gimnasia.
–Todavía no se la ha aplicado –dijo el chaplino–, por lo menos en esta prisión, 6655321. Él mismo tiene graves dudas acerca del asunto, y he de confesar que yo las comparto. El problema es saber si esta técnica puede hacer realmente bueno a un hombre. La bondad viene de adentro, 6655321. La bondad es algo que uno elige. Cuando un hombre no puede elegir, deja de ser hombre.
GLOSARIO NADSAT-ESPAÑOL
(En el orden en que las palabras aparecen en el texto precedente)
Chaplino: sacerdote.
Cheloveco: individuo.
Joroschó: muy bien, muy bueno.
Goborar: hablar, conversar.
Plenio: prisionero.
Cala: excremento.
Tolchocar: golpear.
Platis: ropas.
Pischa: alimento.
Veco: individuo, sujeto.
Golosa: voz.
Videar: ver.
Cancrillo: cigarrillo.
Vesche: cosa.
VÍA…
El cortometraje documental del Global Oneness Project llegó a Adlatina Lado B gracias a Ricardo Koenig, socio de la agencia Koenig & Partners y subdirector de la organización Ser Paz que dirige Nelsa Curbelo. ¡Gracias, Ricardo!
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Miércoles, Agosto 20, 2008 a las 9:27
Sinceramente, vengo siguiendo los posteos que venis haciendo sobre este documental y quiero felicitarte, porque realmente hace falta tomar conciencia de una vez por todas de muchas cosas que pasan por frente a nuestros ojos sin ser percibidas, pero con un inmenso contenido simbolico que a mas de uno haria repensar su propia vida…
Que decimos, que miramos y que hacemos cotidianamente nos dice hacia donde vamos.
Como siempre Pancho, con gran afecto, un abrazo gigante desde la tierra colorada.
Miércoles, Agosto 20, 2008 a las 14:28
Muchísimas gracias, gran Mauro.
Comentarios como el tuyo hacen sentir que uno está en la senda correcta.
El otro día intercambié emails con Ricardo Koenig, subdirector de la Fundación Ser Paz, y le comentaba que no puedo ver este cortometraje de Global Oneness sin que se me nuble la vista. ¡Y eso que ya lo vi bastantes veces!
Ojalá hubiera unas cuantas Nelsas Curbelos más dando vueltas por ahí, componiendo lo descompuesto y contagiando su salud mental.
Saludos grandes. Pancho.