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Qué mundo de sombras maravillosas
Miércoles, Julio 2, 2008El espanto de ayer le deja hoy paso a la armonía: “What a wonderful world”, la canción que inmortalizó Louis Armstrong, entonada por sombras chinescas.
El éxito del video fue tal que su autor, el “inusualista” australiano Raymond Crowe, debió editar algunos de sus principales trucos en un libro titulado “A Wonderful World of Hand Shadows”.
LA CANCIÓN
What a wonderful world es un tema escrito por Bob Thiele (bajo el seudónimo de George Douglas) y George David Weiss, que fue grabado por primera vez por Louis Armstrong y editado como un disco simple en el otoño de 1967. En 1999, los premios Grammy lo incorporaron al Hall de la Fama.
Concebida, en tiempos de escalada bélica estadounidense, exactamente como lo que parece, una oda al placer de disfrutar la vida de todos los días, la canción pasó en un primer momento absolutamente inadvertida en los Estados Unidos. Sin embargo, nacida con destino de grandeza, fueron los ingleses quienes la consagraron de inmediato: rápidamente alcanzó el primer puesto de los rankings ingleses y, en 1968, se convirtió en el simple más vendido del año, un récord que llevó a su negro intérprete a transformarse en el cantante más viejo en alcanzar el primer lugar de los charts, con 66 años y diez meses de edad.
Con 2:19 minutos de duración, la –simplísima y breve– letra completa dice:
I see trees of green, red roses too.
I see them bloom, for me and you.
And I think to myself what a wonderful world.
I see skies of blue, and clouds of white.
The bright blessed day, the dark sacred night.
And I think to myself what a wonderful world.
The colors of the rainbow, so pretty in the sky
are also on the faces of people going by.
I see friends shaking hands, saying ‘how do you do’,
they’re really saying, ‘I love you.’
I hear babies cry, I watch them grow;
They’ll learn much more than I’ll never know.
And I think to myself what a wonderful world.
Yes, I think to myself what a wonderful world.
EL “INUSUALISTA”
Es el mismo Raymond Crowe quien se presenta a sí mismo no como ilusionista –la palabra genérica con que suele calificarse a magos, prestidigitadores y demás héroes del arte de la ilusión visual–, sino como “el único inusualista de Australia”.
Lo notable del caso es que, hasta el momento, nadie ha podido desmentir su afirmación, pues no sólo ha sido ovacionado por públicos de los cinco continentes, sino incluso por auditorios especializados compuestos únicamente por hasta tres mil magos, en diferentes convenciones del rubro.
Lo suyo, por otra parte, no se basa únicamente en su increíble habilidad con las manos –como puede comprobarse en el video de hoy–: también es mimo, ventrílocuo, mago tradicional y algunas variantes más, todas en un nivel excelso. Ha expuesto su capacidad en el programa televisivo de David Letterman, en un show en el Caesars Palace de Las Vegas que fue seguido por 20 millones de televidentes de todo el mundo y, el año pasado, delante de la reina Isabel II de Inglaterra.
LA MEZCLA
No queda mucho más que decir, en realidad. Solamente llamar la atención sobre el increíble hecho de que Crowe, en el video de arriba, no se dedica únicamente a acompañar la letra entonada por Louis Armstrong con formas casi imposibles generadas únicamente por sus dos manos: además, esas formas –que van tomando diversas personalidades animales y contornos, todos aparentemente reales– abren sus bocas y entonan What a wonderful world a dúo con el cantante negro más popular del siglo XX.
Temas: Abrir la cabeza, Animación, Teatro, Música |











Miércoles, Julio 2, 2008 a las 7:56
barbaro!!
increible!!