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Cuando ser de madera es el mejor elogio

Viernes, Junio 6, 2008

Un lector envió un texto que valía la pena publicar íntegro: el recuerdo del español que en 1937 inventó lo que él bautizó futbolín y los argentinos llaman metegol.

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En las fotos, Alejandro Finisterre (1919-2007) junto a su inmortal invención; en el video, la canción que el desaparecido grupo gallego Os Diplomáticos de Monte Alto le dedicó especialmente.

EL INVENTOR DEL METEGOL
Por Fernando Marinelli
De la agencia publicitaria Lorem Ipsum, de Buenos Aires

Alejandro Finisterre es el pseudónimo de Alejandro Campos Ramírez, que adoptó ese nombre de su tierra natal como seudónimo literario. Poeta, inventor y editor nacido en Finisterre, Galicia, en el año 1919, falleció en Zamora el 9 de febrero de 2007. Pero se lo recuerda más por haber sido el inventor del futbolín, más conocido en la Argentina como metegol.
Alejandro vivió en Fisterre hasta que se trasladó a A Coruña a los cinco años. A los quince marchó a estudiar el bachillerato a Madrid.
También trabajó como peón de albañil y en una imprenta. En Madrid conoció a León Felipe (del que sería albacea), y con él y Rafael Sánchez Ortega editaron el periódico Paso a la juventud para venderlo por las calles.
En noviembre de 1936, durante la Guerra Civil Española, quedó sepultado en uno de los bombardeos de Madrid. Lo trasladaron a un hospital de Montserrat, donde conoció a muchos otros niños heridos como él, que no podían jugar al fútbol. Fue entonces cuando desarrolló en su cabeza la idea del futbolín, inspirándose en el tenis de mesa. Alejandro Finisterre le confió a su amigo Francisco Javier Altuna, un carpintero vasco, la fabricación del primer futbolín según sus instrucciones. Aun así, no pudo conseguir que su invento fuese fabricado y distribuido a nivel industrial, porque todas las fábricas de juguetes se dedicaban a la producción de armas para la guerra.
“Inventé el futbolín por una bomba nazi… –recordó en una entrevista brindada en 2004–. El líder de CNT y FAI, Joan Busquets, un anarquista de Monistrol que fabricaba gaseosas, lo vio y me animó a patentar el invento”.
Patentó la invención en Barcelona en enero de 1937, a la vez que el primer pasahojas de partituras accionado con el pie que hizo para una chica pianista de la que estaba enamorado. Sin embargo, y debido al triunfo del franquismo en la guerra, se exilió en Francia cruzando los Pirineos andando, y fue durante esta travesía cuando perdió la patente que llevaba con él.
Un compañero y amigo del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), corriente trotskista de las milicias republicanas, volvió a patentar el invento, pero la carta en la que se lo comunicaba nunca le llegó. “En 1948, estando ya en París, me enteré de que un compañero del hospital, Magí Muntaner, del POUM, había patentado el futbolín en Perpinyà. Al parecer, me escribió para comunicármelo, pero la carta se perdió. Murió en el maquis”.
En la capital francesa, gracias a la patente del pasahojas, consiguió ganar algo de dinero y marchó a Quito (Ecuador), donde fundó la revista Ecuador 0º, 0’, 0”, que dedicaba cada número a poetas de un país diferente. Más tarde, en 1952, fue al Cabo de Santa María en Guatemala, donde mejoró su futbolín, empezó a fabricarlo en serie e hizo un buen negocio.
Fue en Guatemala donde conoció al Che Guevara, con quien mantendría algunos duelos de metegol.
Esto sucedió mientras había democracia en ese país, ya que tras el golpe de estado del coronel Carlos Castillo Armas fue secuestrado por sus ideas izquierdistas y quedó sin nada de valor. Fue enviado en avión de vuelta a Madrid, y durante ese vuelo, Alejandro amenazó al piloto diciéndole que tenía explosivos (en lo que fue uno de los primeros actos de piratería aérea). Una vez en España se asombró al ver que el futbolín se había extendido bastante, aunque la gran divulgación se debía al hecho de que los fabricantes valencianos asumieran el juego como propio de ellos, sin dar ningún tipo de crédito a Alejandro.
Más tarde marchó a México, donde encontró amigos poetas y escritores, por lo que permaneció allí dedicándose a las artes gráficas y a la edición. Fundó y presidió la Editorial Finisterre Impresora, con la que publicó la revista del centro gallego de México y diferentes libros de poetas, entre los que se encuentran León Felipe, Juan Larrea y el primer libro de poemas de Ernesto Cardenal.
Volvió a España en el tiempo de la Transición Española. Residió en Aranda del Duero (Burgos), donde continuó escribiendo mientras era miembro de la Real Academia Gallega. Después se trasladó a Zamora, donde gestionaría la herencia del poeta León Felipe como albacea testamentario. Falleció allí, en su casa del barrio de Pinilla, a la edad de 87 años, el 9 de febrero de 2007. Sus cenizas fueron esparcidas en el río Duero a su paso por la ciudad de Zamora y en el Atlántico en Fisterra.



El “Concerto para bombos e matraquilhos” que la orquesta Tocá Rufar brindó en Oporto hace cuatro años: ese día, en homenaje a don Alejandro Finisterre, 48 metegoles fueron utilizados como instrumentos de percusión.

HOMENAJES DE MADERA
El ya disuelto grupo gallego Os Diplomáticos de Monte Alto tiene una canción dedicada al futbolín que empieza mencionando al inventor: Ano 37 guerra civil / Alexandre de Fisterra inventa o futbolin. La canción se hizo famosa al ser parte del videoclip del contenedor infantil de la Televisión de Galicia llamado Xabarín Club.
En mayo de 2004, la orquesta de percusión portuguesa Tocá Rufar ofreció en Oporto un curioso concierto en su homenaje: de los 110 instrumentos de percusión utilizados, 48 eran futbolines.
El espectáculo, titulado Concerto para bombos e matraquilhos (Concierto para bombos y futbolines, o metegoles), formaba parte del programa Puntapié de salida, iniciativa que con motivo de la Eurocopa –disputada ese año en Portugal– pretendía dar a conocer actividades culturales relacionadas con el fútbol.
En el concierto participaron 48 músicos con un futbolín como instrumento, lo cual dio una nueva dimensión a la música de la orquesta Tocá Rufar, famosa por sus espectaculares puestas en escena.

Temas: Deportes, Música |


4 comentarios sobre “Cuando ser de madera es el mejor elogio”

  1. Eli Gallo dice:
    Viernes, Junio 6, 2008 a las 7:43

    En Misiones y en otras provincias también, le dicen futbolito.
    La madrugada no da para más.

  2. Fernando dice:
    Viernes, Junio 6, 2008 a las 11:36

    Me encantó la nota y muchas gracias por la mención, que no era necesaria. El mérito es tuyo por haber sabido investigar y enriquecer la historia.
    Cuando quieras nos jugamos un partidito!!
    Un abrazo
    Fernando

  3. Francisco Javier García dice:
    Viernes, Junio 6, 2008 a las 14:20

    ¡Qué interesante historia! Cabe mencionar que en México es un pasatiempo muy difundido (en los 70’s era muy común que hubiera en cada pueblo varios locales de dedicados a él y a otras variantes de juegos de mesa parecidos (tenis de mesa, por ejemplo). Hoy todo eso se han vuelto “cafes-internet”. Y otra cosa, el “futbolito” es uno de los pocos juegos de habilidad en los que los papás aún tenemos la posibilidad de ganarles a nuestro hijos (por ejemplo, en Guitar Hero no hay oportunidad).
    Saludos desde el hemisferio norte.

  4. Patricia Marina dice:
    Domingo, Junio 8, 2008 a las 12:42

    Encantadora historia!!!! Siempre me ha divertido este juego, y lo mismo sucedió con mis hijos.
    Cuando eran chiquitos encontraban cada verano un metegol en el balneario y allí, frente al mar, se juntaban con los demás a jugar por horas.
    Seguirán estando?
    O habrá que aceptar que el ciber es la única alternativa?

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