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La renovación del arte está en el baño

Martes, Mayo 13, 2008

Hace 91 años, Duchamp escandalizaba al ambiente artístico con un urinal; poco después, Girondo le cantaba poéticamente al mingitorio; hoy sigue maravillando.


“¡Los mingitorios del primer mundo tienen tapa! (un légitimo homenaje a Duchamp)”, escribió César Menegazzo Cané sobre esta foto que él mismo tomó hace un mes en la Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Milán.

Hace apenas un mes, el arte argentino se encontró disfrutando de un espacio de privilegio en la Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Milán (la prestigiosa MiArt 08 Art Now!). La movida había comenzado en diciembre, cuando la italiana Adriana Forconi llegó a Buenos Aires para promocionar MiArt. Ella misma cuenta que en ese viaje quedó “sorprendidísima por la vitalidad cultural” de la ciudad y propuso la invitación.
Así, en la edición 2008 de la Feria, que se hizo del 4 al 7 de abril pasados, un espacio de 150 metros cuadrados fue bautizado Focus Buenos Aires e incluyó material de diecisiete galerías porteñas. Algo notable si se tiene en cuenta que en la edición 2007 no había participado ni una sola. “El arte contemporáneo argentino casi no se conoce en Italia –le explicó Forconi al diario argentino Crítica–. Lo que más circula son rasgos folklóricos, como el tango. Pero el León de Oro que León Ferrari ganó en la última Bienal de Venecia se convirtió en una oportunidad ideal para construir lazos fuertes”.
Las galerías que participaron fueron 713 Arte Contemporáneo, Agustina del Campo, Appetite, Arcimboldo, Asunto, Braga Menéndez, Daniel Abate, Elsi del Rio, Ernesto Catena, Gachi Prieto, Insight Arte, Laura Haber, Massottatorres, Sara García Uriburu, Vasari, Wussmann y Zavaleta Lab.

¿Y EL BAÑO?
Ya llega. De inmediato. César Menegazzo Cané, director de la galería Wussmann, fue uno de los que viajó desde Buenos Aires hasta Milán para la feria. Su entusiasmo –probablemente comparable al de toda la delegación argentina– quedó de manifiesto en el blog de Wussmann, en el que Menegazzo Cané no explicó en palabras propias demasiadas cosas de su periplo, pero sí posteó algunas de las imágenes registradas allí. No demasiadas: siete, apenas. Y mientras seis de ellas tenían que ver con la presencia artística argentina en Milán, la restante era una imagen del aspecto de la feria que evidentemente más le llamó la atención al galerista argentino: ¡los mingitorios con tapa!
Noventa y un años después de que Marcel Duchamp llamara la atención del ambiente artístico con su obra Fountain, que no era otra cosa que un urinal firmado con el seudónimo R. Mutt, y cuatro después de que 500 críticos de todo el mundo la eligieran “la obra de arte más influyente del siglo XX”, los mingitorios parecen seguir siendo protagonistas de las ferias de la industria.
Algo que siempre tuvo claro el inimitable Oliverio Girondo (1891-1967), quien en su libro Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922) incluyó, entre muchos otros, el siguiente “Nocturno”:
La luna, como la esfera luminosa del reloj de un edificio público.
¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con gorra de apache, que fuman un cigarrillo en las esquinas!
¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar!
¡Y silencio de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!
¿Por qué a veces sentiremos una tristeza parecida a la de un par de medias tiradas en un rincón?, y ¿por qué a veces nos interesa tanto el partido de pelota que el eco de nuestros pasos juega en la pared?
Noches en las que las casas se despiertan de pronto y nos ven pasar, y en las que el único consuelo es la seguridad de que nuestra cama nos espera, con las velas tendidas hacia un país mejor.

Temas: Sociedad, Instalaciones, Literatura |


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