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Vivos y muertos: perturbadora muestra
Martes, Abril 22, 2008Un fotógrafo alemán registró a once personas antes y después de morir; el sitio de The Guardian tuvo su récord de visitas (3 millones) el día que mostró las fotos.




Arriba, Edelgard Clavey, de 67 años, fotografiada el 5 de diciembre de 2003 y el 4 de enero de 2004; abajo, Peter Kelling (64), el 29 de noviembre de 2003 y menos de un mes después, el 22 de diciembre.
Los once fotografiados por el alemán Walter Schels eran pacientes terminales, internados y con pocas semanas de vida. En ningún caso el lapso que medió entre la primera y la segunda foto –antes y después de la muerte– fue mayor a tres meses, e incluso en uno fue de apenas nueve días. Todas las fotografías fueron tomadas entre diciembre de 2002 y mayo de 2004.
Las imágenes que ilustran esta nota corresponden, obviamente, sólo a dos de los once casos: los demás pueden verse en el relevamiento que el diario inglés The Guardian hizo el 31 de marzo pasado, en un espacio especial titulado Life Before Death at the Wellcome Collection.
Y es que Life Before Death (La Vida antes de la Muerte) es el título de la muestra que Schels y su colega, el periodista Beake Lakotta (responsable de entrevistar a los fotografiados el día de su anteúltima foto), exhiben en la galería londinense Wellcome Collection hasta el próximo domingo 18 de mayo.
LAS SENSACIONES
Hechas las presentaciones de rigor, en frío y con la explícita intención de evitar los golpes bajos, llega el momento de dejarse llevar por el estremecimiento y la emoción al saber un poco más de los fotografiados y leer algunas reflexiones –tanto de ellos como de los artistas– sobre lo que en el momento del registro dominaba su vida: la muerte.
“Edelgard Clavey se había divorciado a comienzo de los años 80 –describe el fotógrafo–, y vivía sola desde entonces. No tenía hijos. Desde su adolescencia había sido un miembro activo de la iglesia protestante inglesa. Contrajo cáncer alrededor de un año antes de morir, y en sus últimos días ya no pudo moverse de la cama. Una vez que estuvo gravemente enferma comenzó a sentir que era un estorbo para la sociedad y comenzó a tener ganas de morir”.
La misma Edelgard habló del tema con Schels y Lakotta: “La muerte es una prueba para comprobar la madurez de una persona. Todo el mundo tiene que atravesarla. Yo tengo verdaderas ganas de morir. Quiero pasar a formar parte de la luz extraordinaria. Pero morir es un trabajo duro. La muerte misma controla todo el proceso, uno no puede influir en su curso. Lo único que puedo hacer es esperar. La vida se me dio, tuve que vivirla, y ahora estoy devolviéndola”.
Peter Kelling, por su parte, jamás había estado realmente enfermo en toda su vida. Había sido un servidor público que trabajó en áreas como la salud y la seguridad, y nunca se permitió el más mínimo vicio. Hasta que un día le diagnosticaron cáncer de intestino. “Cuando yo lo conocí, el cáncer ya le había tomado los pulmones, el hígado y el cerebro –recuerda Lakotta–. ‘Tengo sólo 64 años –apenas murmuraba–. No debería estar consumiéndome de este modo’. Me contaba que por las noches estaba siempre agitado y no paraba de pensar. Lloraba mucho. Pero no hablaba de lo que lo aquejaba. De hecho casi no hablaba, y su silencio se sentía casi como un reproche dirigido a los que lo rodeaban. Pero hubo un solo tema que Peter siguió religiosamente hasta el día de su muerte: los resultados de su equipo de fútbol. Hasta que murió, cada partido se anotó en una planilla en la puerta de su habitación”.
Temas: Filosofía, Fotografía |









