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San Agustín, Google y Miguel Ángel Furones

Viernes, Abril 18, 2008

Ayer, el consultor de Leo Burnett Worldwide generó uno de los momentos mágicos del FIAP 2008 al leer una perfecta definición de Google escrita hace 1610 años.


San Agustín, según un vitraux realizado por el artista estadounidense Louis Comfort Tiffany (1848-1933) –especialista en esa técnica– a fines del siglo XIX, como decoración de una de las salas del Lightner Museum, en Florida, Estados Unidos.

Entre la gran cantidad, calidad y variedad de imágenes que habitualmente arroja así, como al pasar, el español Miguel Ángel Furones –ex director creativo mundial de Leo Burnett y actual consultor global de esa red– expuso ayer por la tarde, en su conferencia Tres mil años de internet, una breve descripción que explica con increíble certeza y un innegable toque poético el funcionamiento del principal motor de búsqueda que funciona hoy en internet: Google.
La descripción decía así:
“Avanzo hacia los campos y los espaciosos palacios de la memoria donde se encuentran los tesoros de imágenes innumerables, transportadas allá desde las cosas de toda especie que los sentidos perciben. Se almacena allí todo cuanto pensamos, ya por ampliación, ya por disminución, ya por otra clase de variación de las cosas que aporta el sentido; y todo lo que, no habiendo sido aún devorado y enterrado por el olvido, se ha encomendado y atesorado allí. Cuando entro allí, demando al punto lo que quiero se me aparezca, y al punto comparece alguna cosa; otras cosas habrán de ser buscadas por largo tiempo, como si se encontrasen fuera de cierto receptáculo interno; otras salen precipitadamente en tropel y, en la búsqueda y pesquisa de la cosa deseada, comparecen como diciendo: ‘¿Es esto por ventura?’. A éstas las expulso, con la mano de mi corazón, de la faz de mi memoria; hasta que aparezca, sin velos y a la luz, la que yo quiero, saliendo fuera de su lugar secreto. Advienen prestamente otras cosas, en orden ininterrumpido, según se las ha convocado; al frente, aquellas que abren paso a las siguientes; y según abren el paso se ocultan de la vista, aprestándose a comparecer a voluntad”.
¿Puede imaginarse una explicación más precisa de lo que ocurre cada vez que cualquiera de los millones de internautas que pueblan la red googlea un término equis?
Pues bien: la sorpresa, el Lado B de esta definición de diccionario online, emitida por Furones con su mejor cara de póker, es que el texto pertenece a un pasaje del libro Confesiones en el que San Agustín explica cómo funciona su memoria.
Ah, y el dato que falta: Confesiones fue escrito en el año 398, cuando San Agustín tenía 44 años. Y algo así como 16 siglos antes de que naciera internet.

Temas: Internet, Religión, Historia, Asociaciones libres |


3 comentarios sobre “San Agustín, Google y Miguel Ángel Furones”

  1. Consuelo dice:
    Viernes, Abril 18, 2008 a las 19:32

    el workshop que dio ayer en el fiap fue lo unico que para mi valio la pena en estos 5 dias.
    sin tiempo para leerlo ahora.
    quiero anunciar mi primer visita
    al lado b de la vidriera
    lo invito, claro, a mi pequeño blog
    yo invito la ronda de soma

  2. José Antonio Lozano Moheno dice:
    Jueves, Julio 24, 2008 a las 13:14

    Me llama la atención cómo las teorías de la comunicación que se empezaron a escuchar hace 60 años siguen aterrizando de una manera clara. Una de ellas es acerca de los medios como extensiones humanas: extensión de la vista, del oído, la voz, la palabra, los brazos y las manos, etcétera. La memoria es otro vivo ejemplo de esta extensión humana tan específica que es Google. Hace algún tiempo me ofrecieron un medio nuevo (no especificaré cual) o combinaciones de muchos de ellos, que más que una extensión humana parecía un alebrije (creación mexicana de monstruos). En la agencia donde trabajo esta es una de las formas que tenemos de calificar algún medio, sobre todo aquellos que te ofrecen novedades al inventivo estilo de Mary Shelley. Este artículo, me parece, es una gran pequeña referencia de grandes alcances teóricos sobre la extensión de los medios.

  3. juani ravaioli dice:
    Jueves, Agosto 21, 2008 a las 17:07

    Otro -en las antípodas de San Agustín- que profetizó Internet fue Borges, en su cuento La Biblioteca de Babel. Es increíble, define perfectamente un mundo de libros infinitos, sin orden aparente, muchas veces incausados. En fin, vale la pena leerlo.

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