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Señalética fálica en tiempos de Jesucristo

Lunes, Marzo 31, 2008

En Pompeya, la villa romana que una erupción enterró para siempre en el año 79, flechas esculpidas en forma de pene señalaban el camino a sus 35 prostíbulos

Foto: Alejo Álvarez Capdevila.

Diez mil habitantes, 120 restaurantes, 40 panaderías, 16 lavanderías y 35 burdeles: cuando la erupción del Vesubio dejó congelado para siempre el fotograma de Pompeya en el 24 de agosto del año 79, la villa romana tenía seis siglos de antigüedad y era algo así como la Miami del imperio.
Oficialmente, las excavaciones de la ciudad congelada comenzaron en 1748. Pero en realidad se sabe que su hallazgo correspondió al arquitecto Domenico Fontana nada menos que 198 años antes: en 1550, Fontana estaba excavando la zona para encontrar un nuevo curso para el río Sarno y dio con los sorprendentes vestigios de la antigua colonia romana Veneria Cornelia Pompeii, que junto con su vecina Herculano se creía perdida para siempre.
Hay quien sostiene que Fontana, en realidad, calló públicamente su descubrimiento porque consideró que la estricta moral reinante en su época no hubiera recibido con buenos ojos el hallazgo de los innumerables frescos eróticos que los pompeyanos habían plasmado en muchos rincones de la ciudad. Incluso, muchos excavadores posteriores informaron que habían hallado evidencias de que ciertos sitios habían sido desenterrados y enterrados de nuevo por alguien.
De todos modos, no hay certeza sobre una cosa ni sobre la otra.

FALOLANDIA
Lo que sí es innegable es el erotismo y la lascivia en que se desarrollaba el día a día de un gran porcentaje de los pompeyanos de comienzos de la era cristiana. Los testimonios, en este caso, son básicamente arquitectónicos y de diseño urbano. En el suelo de la calle central de Pompeya, llamada Avenida de la Abundancia, un visitante relativamente atento puede descubrir, aún hoy, penes de considerables dimensiones tallados en la roca, tal como el que se ve en la foto que ilustra este post.
Hoy no es más que un resto arqueológico con muchísimos significados, pero antes de la fatídica erupción tenía una utilidad bien concreta: su orientación indicaba la dirección que el caminante debía seguir para encontrar uno de los famosos treinta y cinco prostíbulos.
Y el suelo no es el único espacio en que la inesperada señal de tránsito era plasmada: la señalética fálica aparecía también en aceras, en paredes, en bajorrelieves y en pequeñas esculturas por toda la ciudad. Eso sí: pese a que casi todas las calles de la ciudad hacían escuadra unas con otras, había unas pocas, que eran justamente las que albergaban los prostíbulos, cuya disposición era perfectamente curvilínea. De ese modo, las esposas, los otros familiares y los amigos de los clientes no los veían entrar desde el final de la calzada.

Vía Alejo Álvarez Capdevila, alumno de la materia Comunicación 1 que este blogger dicta en la Escuela Superior de Creativos Publicitarios de Buenos Aires. Gracias, Alejo.

Temas: Historia, Urbanismo, Escultura, Diseño, Lenguaje urbano |


3 comentarios sobre “Señalética fálica en tiempos de Jesucristo”

  1. silvia dice:
    Viernes, Abril 4, 2008 a las 16:00

    Verdaderamente espectacular.

  2. Nombre dice:
    Martes, Julio 8, 2008 a las 4:48

    Muy interesante. Vivo en Mérida, España. Una ciudad con un importantísimo legado romano. He localizado una de esas flechas en el pilar del puente romano. En breve la publicaré en mi blog -aunque soy un pésimo fotógrafo-.
    Saludos.

  3. Pancho Dondo dice:
    Martes, Julio 8, 2008 a las 8:45

    Hola… ¿Juan Luis? Gracias por el comentario, y me encantaría que avisaras cuando publiques esa foto del puente romano de Mérida. Saludos desde el Río de la Plata.

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