« El mundo del arte sale al rescate de la Polaroid | Home | Un nuevo colectivo propone parar la mano un minuto »
La iglesia sin ventanas y la pisada del diablo
Lunes, Marzo 24, 2008La leyenda de la catedral de Munich, cuyo constructor habría hecho un pacto con el demonio en 1468, combina la religión con una proeza arquitectónica



Arriba de todo, la pisada que se adjudica al diablo, estampada en uno de los mosaicos de entrada del templo; en el medio, la nave central de la iglesia antes y después de la Segunda Guerra Mundial (en 1870 y 2007), con una enorme diferencia de ornamentación; y abajo, el aspecto exterior en dos momentos: según un grabado de Matthäus Merian en 1642 y según la vista actual desde la vecina Torre Peterskirche.
Podría ser una más de las impactantes y visitadísimas catedrales europeas, con su plaza seca alrededor y sus incansables flashazos en japonés. Pero la catedral de Munich guarda algo más: una leyenda urbana, nada menos.
En el mismo espacio en el que está ahora levantada, ya en el siglo XIII había una iglesia, bautizada Santa María y edificada en 1271. Durante doscientos años, la imponente basílica románica de tres naves cumplió perfectamente sus funciones, pero para mediados del siglo XV su estado era calamitoso y su tamaño ya resultaba pequeño para albergar la cada vez más numerosa población que debía acoger.
El arquitecto elegido para diseñar la nueva iglesia fue Jörg von Halspach, que poco después también se ocuparía de la construcción del Ayuntamiento de la ciudad, aún en pie. Tras diez años de preparación, el 9 de febrero de 1468 se colocó la primera piedra del nuevo templo. Recién dos años más tarde se demolió el antiguo, cuando el avance de la nueva construcción hacía imposible la convivencia de ambas obras. La nueva finalizó en 1488 (tiempo casi récord para la época: apenas veinte años) y Von Halspach murió muy poco después.
EL PACTO
Apenas inaugurada la flamante catedral, comenzaron a circular por la ciudad rumores relacionados con una extraña silueta que se veía en uno de los mosaicos de la entrada. Desde entonces hasta ahora, los rumores jamás se detuvieron y sirvieron para construir la inconmovible leyenda.
Se dice que, en el momento de comenzar a diseñar el edificio, Jörg von Halspach hizo un pacto con el diablo: el señor de los infiernos le concedería al arquitecto sus favores a cambio de que la futura iglesia no tuviera ventanas. Cuando en 1488 las obras concluyeron, Von Halspach condujo a Mefistófeles hasta cierto punto de la entrada de la iglesia. Pero no a cualquier punto: se dice que lo hizo contemplar la nave central desde un muy preciso lugar de la entrada desde el cual es imposible detectar ninguna de las ventanas del templo, ya que la forma en que el hábil arquitecto había dispuesto las columnas interiores impide por completo verlas (las ventanas, obviamente, existen, y tienen nada menos que veinte metros de altura cada una). “¡El arquitecto cumplió su parte del pacto y diseñó una iglesia sin ventanas!”, cuentan que pensó el demonio en ese momento. Enfurecido, el diablo habría pegado un golpe en el suelo y dejado estampada para siempre allí su huella, que desde entonces se conoce como Teufelstritt (en alemán, “golpe del diablo”).
Otra vertiente de la leyenda agrega el detalle de que el demonio no sólo no pudo echar abajo la construcción, sino que ni siquiera logró avanzar más allá de ese preciso mosaico en que se encontraba, por la sencilla razón de que el templo ya había sido consagrado a Dios: según la religión católica, las construcciones religiosas consagradas son los únicos sitios del mundo a los que el diablo no tiene absolutamente ningún acceso.
La historia concluye con lo que habría sido la venganza del señor de la oscuridad: la muerte, poco tiempo después, del arquitecto alemán, en circunstancias de las que poco se sabe. Hay incluso quien dice que cayó muerto, como fulminado por un rayo, en el preciso instante en que se colocó el último ladrillo.
Lo único cierto es que, desde el mismo día de su muerte, Jörg von Halspach está enterrado allí, en el mismo templo que diseñó y que sirvió para edificar su propia leyenda.
Temas: Historia, Religión, Urbanismo, Sociedad, Arquitectura, Diseño |








Martes, Marzo 25, 2008 a las 10:31
Cuando yo fui, la guia del city tour nos dijo (ademas de todo lo que contas) que el diablo se fue tan rapido como una rafaga de viento y por eso la zona alrededor de la iglesia es tan ventosa… no es que crea en la leyenda pero realmente es una zona con muchisimo viento! saludos
Miércoles, Mayo 14, 2008 a las 18:43
Me parece horrible, no entiendo por que la gente inventa tanta barbaridad a la vez.