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Del grito en la pared al diálogo de sordos de los medios
Lunes, Marzo 17, 2008Un intrascendente cruce de graffitis permite sacar conclusiones inesperadas sobre los medios masivos, el marketing directo y la mala redacción publicitaria
El graffitero de la tinta negra entendió mal el mensaje de su colega y, por lo tanto, respondió erróneamente al estímulo. ¿O lo hizo a conciencia? (Foto: Pancho Dondo).
Siempre se dijo que un graffiti es un grito en una pared. Sin embargo, por más poética y certera que resulte la analogía, un graffiti y un grito tienen dos enormes diferencias que pueden llegar a establecer entre ellos abismos insalvables: en primer lugar, un graffiti no tiene voz, no tiene sonido, no tiene volumen; en segundo, un grito no tiene dibujo, no tiene grafía y, en consecuencia, tampoco tiene ortografía.
Nadie puede cometer un error ortográfico al gritar, y sí, perfectamente, al escribir un graffiti.
¿Hay algún error en la foto de arriba? No. ¿O sí?
Está bastante claro que el primer graffitero, el de la tinta roja, quiso en la breve frase OLAS DE NADIE dejar estampada su sensación con respecto a algún oleaje: al del incansable mar, al de la cambiante sociedad en su eterno devenir histórico, al de las modas y su efecto boomerang en las costumbres de las personas y los medios, quizás incluso al de las hinchadas de fútbol de ciertos países más afectos a la televisación y la fiesta que al deporte en sí.
¿De quién son esas olas?
Absolutamente de nadie, afirma el Graffitero Rojo. Ni siquiera de él, creador de una idea que, como todo graffiti, apenas estampada en el silencioso muro adquiere instantáneamente un anonimato que puede expandir sus límites mucho más allá del espacio geográfico e, incluso, del espacio mental de su autor.
EL SEGUNDO GRITO
El juego de acción y reacción, estímulo y respuesta, provocación y venganza es perfectamente habitual en las paredes de casas, estaciones de trenes, baños públicos y demás espacios en los que la creatividad popular adquiere rienda suelta, siempre que cuente con una fibra gruesa o un pincel a mano.
Lo que no siempre está tan claro es que el rebote corresponda siempre con total fidelidad a las intenciones del impulso inicial… como en este caso.
Al escribir CHAUS DE TODOS, el Graffitero Negro ¿confundió simplemente el olas del Graffitero Rojo con ese holas que en realidad nunca escribió, o quiso más bien dejar en evidencia la ignorancia ortográfica de su colega y destacar, por lo tanto, su propia astucia remarcando la ausencia de esa huidiza hache?
Nunca se sabrá.
Como tampoco, en realidad, se tiene certeza absoluta de lo que quiso estampar en la pared el primer autor: ¿no habrá olvidado él la H en una frase que, más que a las olas del mar, a las modas o a las hinchadas de fútbol, pretendía referirse más bien a los saludos ignotos y omnipresentes que todo mortal intercambia en su día a día agotadoramente urbano?
MARKETING… ¿REALMENTE DIRECTO?
Hechas (con permiso del lector) las disquisiciones anteriores, es oportuno apuntar que el hallazgo ciudadano casi obliga a posar la mirada un poco más allá de las expresivas paredes de la casa – casa cuyo propietario, seguramente, estará pensando en estos momentos más en manos de pintura que en elucubraciones filosóficas.
Y es que aquel citado juego de acción y reacción o estímulo y respuesta representa nada menos que el mecanismo fundacional de una herramienta de comunicación que la publicidad del siglo XX consagró como uno de sus modus operandi preferidos: el marketing directo. Con un argumento basado en la precisión de ciertas estadísticas indiscutibles, en la confección de ciertas bases de datos actualizadas al minuto y en la certeza que brinda el diálogo one to one entre una marca y sus actuales o potenciales consumidores –de una eficacia muy superior, dicen, que los disparos a mansalva de la publicidad en los medios masivos–, los sumos sacerdotes del marketing directo gozan hoy de un prestigio incomparable en el universo de especialistas en construcción de marcas.
Aunque… ¿alguna vez se habrán detenido a pensar que entre sus huestes de obedientes soldados creativos aparecen, con más frecuencia de la aconsejable, la impericia y la torpeza de la mano de unos cuantos Graffiteros Rojos? Los olas sin hache cuando tendrían que haber sido con, impresos en tinta dorada tras ser examinadas al microscopio por veinte o treinta pares de ojos, son bastante más fáciles de hallar en un folleto publicitario que la famosa quinta pata del gato.
¿Y qué decir de los inevitables acosos de los Graffiteros Negros, que cuando no entienden mal lo que se les está preguntando en nombre de La Marca, responden sencillamente otra cosa o completan el cupón con datos que no corresponden a la realidad?
Por supuesto que, en una estadística bien hecha de una acción de marketing directo, el margen de error siempre está contemplado; pero es indiscutible que las reacciones sólo serán las esperadas si los estímulos han sido los correctos. Únicamente en esos casos el marketing puede autotitularse directo con orgullo.
Mientras tanto, no sólo las OLAS seguirán siendo DE NADIE, sino también los CHAUS.
Temas: Marketing, Publicidad, Periodismo, Asociaciones libres, Lenguaje urbano |











Lunes, Marzo 17, 2008 a las 11:32
Todo redunda en los tiempos y la capacitación. Así como un graffitti se escribe rápido para que el dueño del muro no sorprenda a su autor, muchas veces las acciones de MKT directo son planificadas e implementadas tipo express, sin posibilidad de ajustes o revisiones.
Un graffitti puede ser escrito por cualquiera que tenga capacidad de adquirir un aerosol. Lo mismo pasa con redactores y creativos. En muchos casos, su título habilitante se basa en su capacidad creativa y no en una preparación en lingüística, semiótica, redacción o simple sentido común.
Jueves, Marzo 27, 2008 a las 13:35
O lo que es peor…hay quienes confunden “ser redactor” con simplemente, alguien que “sabe escribir”, en el sentido más básico.
Bajo esa perspectiva, cualquiera que sea alfabetizado podría ser un redactor y de hecho, hay muchos que dicen serlo sin tener el título que lo habilite.
….Y peor aún…hay empresas que se lo creen!
Jueves, Abril 17, 2008 a las 11:16
Más allá de la ortografía, de si se entiende o no el mensaje para obtener la reacción que se espera de la acción llevada a cabo, del diálogo de sordos de los medios, me quedo con la nota de color. Del color Rojo pasión, del solitario autor que entrega su poesía en un grito mudo, desangrándose frente al sordo muro de una ciudad/mundo hostil. Del Negro humor, malicia, picardía irónica y destructiva de quien responde con la clásica viveza criolla. Una verdadera Marca País.
Martes, Junio 10, 2008 a las 0:08
Muchachos, mas alla de sus elucubraciones filosóficas, OLAS DE NADIE es una banda… nuestra banda, y no lleva H en ningun lado. Ese grafitti tambien es nuestro, asi que develado su misterio. Despues de tanto trabajo invertido en nuestro grafitti, mas les vale q se vuelvan fans. Aqui, algunos datos:
www.fotolog.net/olasdenadie
www.purevolume.com/olasdenadie
.
Martes, Junio 10, 2008 a las 8:41
Olasdenadies:
Esto me parece maravilloso.
Que este misterio periodístico-policial se devele porque el responsable directo aparece y da la cara prácticamente sin que nadie lo haya buscado, suena casi a sueño de blogger realizado.
Obviamente -nobleza obliga- este espacio está disponible para que avisen cuándo y dónde se presentan la próxima vez, para ver si no sólo los responsables de Adlatina Lado B sino también algunos de sus lectores tienen la posibilidad de convertirse en fans de la banda.
Saludos calurosos,
Pancho
Viernes, Junio 27, 2008 a las 3:32
Querido Pancho Dondo, los Olas de Nadie estan realmente complacidos de las definiciones que le otorgó a nuestro nombre, ya que llenó un vacio conceptual, que por cierto jamás habiamos buscado. De hecho ahora que lo pensamos bien, lo que usted describió se ajusta perfectamente a nuestra ideosincracia, reprimida u oculta todo este tiempo.
Los Olas de Nadie y toda su corte desean que usted se convierta en nuestro filósofo/gurú/ideólogo personal y que cargue de significado a nuestras letras carentes de todo sentido ético, crítico, moral y religioso.
Atentamente
Olas de Nadie
PD: Si acepta nuestra propuesta, le dejamos publicar un análisis de uno de nuestros temas que se titula MUERTE A SPINETTA