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Todo Mr. Hyde tiene su Dr. Jekyll
Viernes, Marzo 7, 2008En pleno asalto, un ladronzuelo se tiró en un sofá, se quedó dormido y fue atrapado; ¿alguien puede ser bueno o malo, santo o asesino mientras duerme?

“Man sleeping on a sofa”, dibujo a lápiz hecho por el irlandés William Conor (1881-1968) el 27 de febrero de 1908. De saberse que el hombre ilustrado por el artista nacido en Belfast era un ladrón, hubiera resultado una perfecta profecía de lo ocurrido en el barrio porteño de Constitución esta semana.
“Nada es bueno ni malo, sólo el pensamiento lo provoca”, pontifica Hamlet ante los dos espías que han llegado hasta él para ponerlo al tanto de cierta situación.
Con la misma lógica del personaje creado por William Shakespeare puede concluirse que el ladrón que a las 8 de la mañana del martes 4 de marzo entró al departamento 7 de un edificio de la calle Salta, en el barrio de Constitución de Buenos Aires, era una suerte de Mr. Hyde en acción, por supuesto, pero por algún lado tenía escondido su Dr. Jekyll: cuando dormía.
Porque eso, y no otra cosa, fue lo que se le ocurrió hacer después de haber encerrado a la pareja de dueños de casa en el baño y de haber recolectado y guardado en una bolsa todos los objetos de valor y electrodomésticos pequeños que encontró en el lugar. Se arrojó sobre un cómodo sofá que encontró y –la policía no aclaró si por el exceso de alcohol o de drogas, o simplemente por haber pasado la noche en vela y estar, ya a media mañana, con los ojos más cerrados que abiertos– se puso a dormir la mona.
Obviamente la tranquilidad, que no le duró mucho, se le terminó cuando un oficial, con cara de pocos amigos y expresión de sorpresa, lo despertó para comunicarle que iba a trasladarlo a un lugar donde podría dormir mucho más tranquilamente y sin interrupciones.
¿Habrá conocido el ladrón dormilón el boceto a lápiz de William Conor que ilustra estas líneas? Poco probable. Puede, eso sí, que alguna vez se hubiera topado con un ejemplar de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, o que alguien le hubiera contado muy brevemente su argumento. De haber sido así, hasta podría imaginarse que el personaje, en una búsqueda perfecta del opuesto simétrico, hubiera acometido la inesperada misión de salir por la ciudad a cometer fechorías para, en el momento mismo de concretarla, incurrir en actos “amorales” como dormir, comer o hacer la digestión.
¿Qué hubiera ocurrido si Stevenson contaba su exitosa historia exactamente al revés, como la de un malviviente perseguido por la policía que, en las oscuras noches del Londres de 1886, dejaba su guarida para realizar anónimas obras de bien?
Literariamente hubiera sido un desafío mucho más interesante. Pero probablemente hubiera pasado sin pena ni gloria: el gran público pide a gritos el morbo de enterarse de que en lo oscuro, cuando nadie lo nota, lo que ocurre es impensable y truculento.
Un ladrón dormido resulta casi tierno.
Temas: Filosofía, Dibujo, Sociedad, Asociaciones libres |










Viernes, Marzo 7, 2008 a las 8:28
No hay imágenes del dormilón porque se sospecha que se trataba de Woody Allen detrás de una incursión en el terreno del reality ;=)
La comunicación oficial de la policía señalaba, según La Nación, que se durmió porque venía de “caravana”, habiendo cometido otros robos antes. Lo que antes era un raid delictivo ahora se compara con lo que hacen mis sobrinos, entre otros muchos, los fines de semana; aunque ellos sólo quieren encontrarse con varios de sus amigos y con tantas chicas como sea posible.
Me gustaría conocer la versión que dió Crónica TV sobre el hecho.
Como siempre, Pancho, Lado B es para seguirlo en caravana!
Abrazo!
FS