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Veintiún museos del mundo atesoran mierda de artista

Jueves, Febrero 28, 2008

En 1961, el italiano Piero Manzoni presentó 90 latas con sus propios excrementos; varias reventaron por los gases, pero el MoMA y la Tate Gallery guardan una



Arriba, una de las famosas latas, cuyo título estaba impreso en cuatro idiomas (italiano, francés, ingés y alemán); abajo, su autor –que murió en 1963, con apenas 29 años– en diferentes situaciones, siempre apuntando a desenmascarar la gran cuota de hipocresía que existe en el mundillo del arte. (Fotos de Giuseppe Bellone y Ole Bagger, tomadas de www.pieromanzoni.org).

Una vez más, una relectura de la década del 60 permite reconfirmar que se trató de un período que, en términos artísticos, estuvo a la vanguardia con respecto a la mayor parte de lo que ocurrió después. Aun cuando se esté hablando de huevos con huellas dactilares consumidos in situ por el público, modelos desnudas firmadas en vivo y excrementos enlatados… O, mejor dicho, precisamente por eso.
El artista responsable de todos esos sinsentidos se llamó Piero Manzoni y alcanzó en muy pocos años un peso y una trascendencia conceptual que a otros les lleva una vida alcanzar (si es que lo logran).

ANTI-TODO
Nacido en Soncino (cerca de Cremona, Italia) el 13 de julio de 1933, Manzoni se formó en Milán y, en sus vacaciones en la Liguria, frecuentó de joven a Lucio Fontana, el fundador del espacialismo (que combina ideas del dadaísmo, el tachismo y el arte concreto).
Tras exhibir obras por primera vez en 1956, primero colectivamente, luego en pequeños grupos y finalmente en solitario (en 1957), su estilo comenzó a alejarse del de Fontana y sus seguidores para adoptar una postura más radical, casi intolerante con respecto a la tradición artística.
Un arte cada vez más irónico, nacido en gran medida como respuesta a las propuestas del francés Yves Klein.
Así pasó por exponer Fiato d’artista (Aliento de artista) en globos inflados por él mismo, Huevos escultura (autenticados con impresiones digitales que él mismo les había estampado) y Bases mágicas (pedestales encima de los cuales cualquiera que se ubicara se transformaba automáticamente en una obra de arte).
El 21 de julio de 1960 presentó en la galería Azimut una de sus obras más aclamadas: la Consumazione dell’arte dinamica del pubblico divorare l’arte (Consumición del arte dinámica del público devorar el arte). Simplemente estampó la huella de su pulgar en huevos duros que, a continuación, fueron consumidos allí mismo por el público presente.
Un año más tarde, las Sculture viventi (Esculturas vivientes), con mujeres desnudas firmadas en vivo por él mismo, volvieron a poner su nombre en los medios, y prepararon el ambiente para el gran impacto que representaría su siguiente performance.

MIERDA DE ARTISTA
El boom ocurrió el 12 de agosto de 1961 en la galería Pescetto de Albisola Marina, cuando Manzoni mostró al público lo que venía preparando desde hacía unos meses: 90 pequeñas latas de diseño anodino pero contenido altamente impactante. Su título, impreso en los cuatro lados de las latas en cuatro idiomas distintos (Merda d’artista, Merde d’artiste, Artist’s shit y Künstlerscheiße), no dejaba lugar a dudas, y menos aun la explicación que aparecía debajo: Contenido neto 30 gramos - Conservada al natural - Producida y enlatada en mayo de 1961.
Y todavía faltaba el impacto mayor: a la hora de comercializarlas, Manzoni lo hizo vendiendo cada una al peso, teniendo en cuenta la cotización del oro.
Herederas directas del mingitorio de Marcel Duchamp de 1917 –elegido no hace mucho la obra de arte más representativa del siglo XX–, las latas de Manzoni se erigieron desde entonces en uno de los grandes escándalos y atractivos al mismo tiempo del arte de la época. Muchas leyendas han corrido al respecto, e incluso más de una vez el público se ha preguntado si el contenido de las latas será exactamente el que su artista anunció. Pero la aceptación de la controvertida obra, cuarenta y seis años y medio después de su creación, es incuestionable: actualmente, veintiún museos del mundo conservan al menos una de las latas. Y no cualquier museo: entre ellos se cuentan el Museum für Moderne Kunst de Frankfurt (Alemania), el MUMOK de Viena (Austria), el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (España), The Art Institute of Chicago, The Museum of Modern Art de Nueva York y el Solomon R. Guggenheim Museum de la misma ciudad (los tres de los Estados Unidos), el Centre Georges Pompidou de París (Francia), la Casa Museo Boschi-Di Stefano de Milán (Italia) y la Tate Gallery de Londres (Inglaterra). La lista completa figura en El Archivo de Piero Manzoni, un sitio que vale la pena visitar.
Piero Manzoni murió el 6 de febrero de 1963, de un infarto repentino, en su taller de Milán, cinco meses y una semana antes de cumplir los 30 años de edad.

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Temas: Política, Sociedad, Instalaciones |


Un comentario sobre “Veintiún museos del mundo atesoran mierda de artista”

  1. Ary dice:
    Miércoles, Marzo 5, 2008 a las 16:07

    Un genio el hombre, después de eso uno se pregunta que es lo que está produciendo como artista.

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