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Macanudo, sor Juana Inés de la Cruz y un juego violento
Jueves, Febrero 14, 2008Hoy es San Valentín. Muchos lo festejarán. Otros, no. Algunos hasta se divertirán destrozando ositos, cajas de bombones y ramos de flores en un juego en la web.

Esta tira de “Macanudo”, la creación del humorista argentino Liniers, se publicó en el diario La Nación anteayer.
En la mente fértil de Liniers (de nombre real Ricardo Siri, nacido en Buenos Aires en 1973), Valentín bien podría ser un oscuro señor cejijunto y malhablado, a cargo de una descomunal operación global, basada vaya uno a saber en qué universo paralelo o en qué cráter de Islandia, que se ocupa de mantener vivo el deseo de todos los mortales de respetar la orden consumista de comprar regalos para su enamorado/a todos los 14 de febrero, como amablemente solicita y aconseja El Corte Inglés desde mediados del siglo pasado.
Otros, más quisquillosos, preferirán reconocer que nada es tan simple, no vaya a creer, y protegerán su inacción obsequiante del día de la fecha citando a voz en cuello aquel soneto de sor Juana Inés de la Cruz (México, 1651-1695) que demostraba, tantísimo tiempo atrás, que el ser humano quiere lo que no tiene, siempre, en todos los rubros, para alegría de todos los comerciantes y vendedores de la historia.
Escribía Juana en el siglo XVII:
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco.
A quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
y al que le hace desprecios, enriquezco.
Si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí, ofendido;
y a padecer de todos modos vengo,
pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste, con pedir lo que no tengo;
y aquél, con no tener lo que le pido.
La propuesta, lúdica y violenta como corresponde a su espíritu, se llama My Black Valentine y fue lanzada en febrero de 2006 por la agencia Freestyle, de San Francisco, Estados Unidos. Inspirados en el juego Black, de la empresa EA, los directores creativos Chris Gatewood y Andrew Schmeling concibieron una ventana que, mágicamente, permite a los usuarios ir eligiendo diferentes elementos típicos de los festejos de San Valentín (un osito de peluche, una botella de champán y dos copas, un ramo de flores, una caja de bombones en forma de corazón, un pastel, tres velas y varios objetos más) y, luego de posar sobre ellos una mira telescópica provista para tal fin, destrozarlos con un estruendoso balazo.
Y hay más: por si el sadismo del jugador no quedara suficientemente satisfecho al ver volar por el aire el espumoso contenido del osito, cada disparo ofrece la posibilidad de un conveniente replay en cámara lenta, silencioso pero muy disfrutable.
Quienes quieran probar su puntería y olvidarse por un rato de emails-spam con burbujas y sonrisas a destiempo, sólo tendrán que hacer clic sobre la imagen de abajo.
Temas: Internet, Humor, Marketing, Dibujo, Sociedad, Historieta |











Jueves, Febrero 14, 2008 a las 16:11
Siiii!!!!!! Gracias gracias por otro aporte a la causa anti San Valentín!!! Y aquí mi humilde grano de arena para contribuir: www.odiosanvalentin.com
Jueves, Febrero 14, 2008 a las 16:20
¡Uau, hay muchos más “odiadores” de San Valentín de los que imaginaba! De hecho, en este momento, si uno intenta entrar a este link que propone Marcela, le sale un contundente “The server is temporarily unable to service your request due to the site owner reaching his/her bandwidth limit. Please try again later”. Arriba los anti y abajo los empalagues. Pancho.
Sábado, Febrero 16, 2008 a las 12:28
Ohhh yeah! Buenisimo!
Ahora me quede con las ganas de ver el de “odiosanvalentin”…
Jueves, Febrero 21, 2008 a las 17:43
Esta conmemoración, así como la de Halloween y -mucho me temo- como el inminente Thanksgiving Day que los latinos empezaremos a festejar sin entender por qué; en mi humilde criterio, responde a la mala idea de algún gerente de marketing. O varios. O todos. Hay que vender y para vender hay que inventar motivos para comprar. Está bien, siempre y cuando no se apele a cualquier cosa. ¿Qué tenemos que ver con esas fiestas? ¿Quién sabe, o siquiera sospecha qué se festeja? Cuál no fue mi desagrado cuando mis hijas de 6 y 3 años, en el supermercado, cayeron arrobadas por toda la decoración atractivo-asustadora de la sección golosinas, totalmente tuneada de calaveras y calabazas. Y peor, cuando ellas me dijeron que “había que” festejar Halloween, que en la tele daban especiales de esa fiesta y obviamente, había que comprar golosinas. No recuerdo qué les contesté, pero desde ese día no importunaron más… hasta San Valentín. Yo no soy chauvinista, pero festejar no significa comprar y menos, cuando no sé qué estoy festejando. Por las dudas ¿a cuánto cotiza el pavo? Se viene Thanksgiving.