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Los abecedarios son casi como Droopy

Miércoles, Febrero 13, 2008

Como aquel perrito bucólico y feliz creado por Tex Avery, hay letras en todos lados; en la nota, siete alfabetos fotográficos, todos generados con recursos distintos



En una linterna moviéndose, en un graffiti en una cortina, en una reja: abriendo bien los ojos, en todos lados aparecen letras.

El redondel de un reloj es claramente una O. Las patitas de un enchufe pueden dar vida fácilmente a una F. En el asa de un jarrón antiguo puede detectarse una S. Como le ocurría al lobo en aquella persecución loca de Dumb-Hounded en 1943 (cuando por más que corría por todo el planeta siempre terminaba encontrándose con su perseguidor Droopy en todos lados, hasta en un iglú en el Polo Norte), fijar la mirada en cualquier cosa permite descubrir en ella formas inesperadas, siluetas con reminiscencias conocidas y lo dicho, un abecedario completo.
La clave no es propia, sino del blogger David Airey, quien hace algunas semanas publicó el post The alphabet, but not as we know it (El alfabeto, pero no como lo conocemos).
En esa nota, Airey compendiaba los hallazgos visuales de siete artistas (dos ingleses, dos israelíes, una alemana, un australiano y un holandés) que, en los últimos años, colgaron en diferentes rincones de internet siete alfabetos visuales a partir de consignas verdaderamente variadas.

LEVANTAR LA MIRADA
De las siete creaciones, quizás una de las más ricas por su concepción haya sido la de la alemana Lisa Rienermann, estudiante de diseño gráfico en la Universidad de Duisburg-Essen.
Rienermann contó al sitio de tipografía alemán Slanted que, mientras estaba de vacaciones en Barcelona, de pronto se le ocurrió mirar hacia el cielo y se encontró con la Q dibujada entre las siluetas de dos edificios: “Yo estaba en una especie de plaza interna. Y cuanto más miraba, más me convencía de que aquello tenía realmente forma de Q”.
El resto de la historia la cuenta directamente Boris Kahl, editor de Slanted: “A partir de su inesperado hallazgo, Lisa comenzó a mirar a su alrededor en busca de más letras. Pasó semanas mirando únicamente hacia arriba. Las letras de forma más complicada, como la Q y la K, fueron las más fáciles de hallar, aunque admite que el Photoshop le dio una manito aquí y allá”.
Finalmente, el alfabeto completo fue presentado en un folleto que venía en una caja, cuya imagen terminada puede verse aquí.



La información completa acerca de cada alfabeto aparece al posar el cursor sobre cada imagen.

OTROS TESTIMONIOS
Con respecto al alfabeto de graffitis pintados prolijamente en cortinas de enrollar de diferentes puntos del East London, el autor de las fotografías, Dave Gorman, cuenta: “Letras. De pronto, caminando distraído, comencé a toparme con letras pintadas sobre cortinas de enrollar cerradas de varios negocios. Aparentemente eran obra de un artista llamado Eine. Encontré diez esa primera noche, y quedé preguntándome si en algún sitio podría encontrar las 26. Los comentarios que se veían escritos sobre las pinturas fueron ayudándome a encontrar más. Encontré otras dieciséis al día siguiente, pero tres eran letras repetidas que ya había encontrado la noche anterior. Finalmente opté por postear las fotos que tenía en internet, explicando a los lectores que todavía me faltaba encontrar tres… y lo logré, obviamente por la ayuda que me dieron los mismos lectores ¡a apenas media hora de haber colgado las fotos!”.
Las siluetas que figuran tituladas “Alfabeto en formas urbanas”, que son obra de la israelí Abba Richman, fueron, según explica su autora, de muy distinta dificultad: “Algunas, muy fáciles; otras, muy difíciles. En total, la búsqueda me llevó cuatro meses”.

Temas: Abrir la cabeza, Diseño, Fotografía, Lenguaje urbano |


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