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Extraño instrumento anti-masturbatorio, de remate en eBay
Lunes, Febrero 4, 2008Lo vende la tienda Curious Sciende de Londres con una base de 1.500 dólares; el remate termina hoy y hasta el cierre de esta edición no había ofertas


La tienda londinense, que lleva más de veinte años comprando y vendiendo curiosidades científicas de toda clase, afirma que es la primera vez que ofrece un instrumento de este tipo.
“Extremadamente raro instrumento anti-masturbación, de alrededor de 1880 –comienza la descripción en la página de eBay. Y sigue–: Este aparato cobrizo se unía a un cinturón y era utilizado por muchachos como forma de prevenir emisiones nocturnas. Una clara indicación de la mirada social sobre el onanismo en el siglo XIX. Este es el primer ejemplar que ponemos en venta en 24 años. La condición es excelente y mide tres pulgadas y media de alto”.
La descripción, que corre por cuenta de la tienda londinense Curious Science –que, sobre una base de 1.500 dólares, ofrece el instrumento hasta hoy por la noche–, no brinda mayor detalle sobre las causas de que en una sociedad aparentemente de avanzada como la francesa del siglo XIX –el objeto es de ese origen– la represión sexual llegara a estos extremos.
Causas que, por otra parte, iban mucho más allá del simple concepto de pecado que la Iglesia Católica siempre pregonó en torno a todo lo sexual.
MÁS TURBADO QUE NUNCA
Hasta bien entrado el siglo XX, mucha gente sostenía convencida que la masturbación dañaba profundamente la salud de una persona, y la acusaba de una gran variedad de achaques, incluida la locura.
Sin embargo, esta creencia –hoy demostrada falsa por la ciencia– no había acompañado a la sociedad desde siempre; era más bien reciente. Es cierto que, a lo largo de la historia, siempre hubo voces que consideraron la masturbación un acto inmoral. Principalmente porque impedía que la especie humana se reprodujera como debía. Pero recién en el siglo XVIII se le agregó, al daño moral, el daño físico: empezó a decirse que la masturbación provocaba un sinnúmero de enfermedades y, en consecuencia, comenzaron a idearse remedios contra ella. Uno de los más increíbles, concebido por el doctor Kellogg (fundador de la conocida marca), consistía en comer regularmente copos de maíz; otros más burdos, el uso de guantes ásperos y aparatos especiales que impedían acceder a los genitales (como el de la foto); y otros más violentos, las descargas eléctricas, el tratar los genitales con ortigas o simplemente extirparlos mediante una operación.
Superadas esas prácticas, las amenazas pasaron a ser sólo de palabra, aunque quizás más brutales: se decía a los niños que, si se masturbaban, les crecerían pelos en las manos, la cara se les pondría verde o con granos, se volverían locos…
O quedarían estériles, como le insinúa Mia Farrow a Woody Allen en Hannah y sus hermanas (1986), cuando ambos están en el consultorio del médico intentando descubrir por qué no logran tener hijos. “¿Será por exceso de masturbación de él, doctor?”, le pregunta Mia al médico.
Lo mejor, como siempre, es la respuesta de Woody a su mujer real y ficticia de entonces: “Ey, no te metas con mis hobbies”.
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