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¿Alguien protege a los animales feos? ¿Y a los niños?
Viernes, Febrero 1, 2008Basándose en el éxito de un personaje desagradable como Shrek, en Londres quieren “shrekizar” a muchas criaturas poco agraciadas para protegerlas
Desde arriba a la izquierda y en el sentido de las agujas del reloj: el sapo de Surinam, que posee la virtud de parecer muerto cuando le conviene; el antílope de Saiga, perseguido en Mongolia por las propiedades curativas de sus cuernos; el aye-aye, considerado un ser nocturno maligno en su natal Madagascar; y el solenodonte, originario de Cuba y considerado extinto muchas veces durante el siglo XX.
A cualquiera le conmueve pensar que en el mundo quedan pocos pandas, o que los hermosos osos polares tienen los días contados. Pero ¿por qué el sentimiento natural de protección hacia los animales surge más fácilmente cuando se trata de criaturas que se acomodan mejor a los estándares humanos de belleza?
La cruzada la lanzó este mes la Sociedad Zoológica de Londres, pero todo comenzó a fines de 2007 cuando la página web de la sociedad propuso diez especies distintas en peligro de extinción para que los visitantes eligieran una y donaran dinero para protegerla. El propósito de la iniciativa no tenía que ver con consideraciones estéticas de las especies en cuestión, pero cuando se enfrentaron a los resultados, los científicos de la sociedad no pudieron evitar pensar en ellas: el animal que más dinero había recibido era el loris, un hermoso y esbelto primate natural de África y Asia; y el que menos, el solenodonte, una especie de rata despeinada, originaria de Cuba, que naturalmente inspira poca ternura a los hombres.
Ni lerdo ni perezoso, uno de los científicos, el doctor Jonathan Baillie, tomó el tema en sus manos. Apenas supo que una nueva información demostraba el mismo desdén con respecto a los animales feos –ya que una encuesta decía que el 85 por ciento de los anfibios en peligro de extinción casi no está recibiendo protección–, emitió una lista de diez criaturas que, a su juicio, por excesivamente feas, casi podrían considerarse alternativas, raras, y comenzar a ser protegidas justamente por eso.
Su argumento tiene que ver con la atracción de los opuestos. “Lo feo parece estar de moda –se alegró Baillie en declaraciones al diario inglés The Independent–. Creo que estamos viviendo una época en que la gente quiere tener contacto con cosas diferentes, nuevas y, a menudo, extremas. Hay una suerte de apetito por las criaturas feas”.
Su explicación, incluso, va mucho más allá, puesto que es un defensor de la idea de que lo feo, a través del cuidado o del amor, puede llegar a resultar hermoso. “La transformación de lo horrible en bello puede ser apasionante –describió–. La película Shrek lo ha hecho maravillosamente: uno empieza a verla sintiendo repulsión por ese monstruo verde desagradable y al final de la película está enamorado de él. Ese es el proceso que queremos atravesar con muchas de estas especies: queremos shrekizarlas”.
PARA PENSAR MÁS
La pelota queda picando y resulta casi imposible no tomarla de volea: ¿no ocurre algo muy parecido entre los mismos seres humanos, una raza tan particular que ha permitido que varias investigaciones detectaran que muchos padres protegen más a sus hijos lindos que a sus hijos feos? (Suena un poco duro decirlo así: al menos, lindos o feos según los criterios estéticos de los padres en cuestión).
En el diario argentino La Nación, el 11 de mayo de 2005, salió un artículo sobre el tema, firmado por Maureen Dowd y publicado previamente en The New York Times, titulado Todo lo que reluce es oro. Vale la pena.
Temas: Marketing, Naturaleza, Sociedad, Ecología |














Viernes, Febrero 1, 2008 a las 10:42
Pancho, me parece genial este post y el hecho de haber reparado en este aspecto cruel de la belleza, que pareciera que brinda más protección a los “agraciados“ como vos decis y no tanto a los feos. Esto me recuerda al personaje de Gollum (Smeagol) del Señor de los Anillos que hasta el mismo Gandalf lo defiende en un momento que su vida estaba en juego con unas palabras (a Frodo) que se referían a que “todas las criaturas tenemos una misión que cumplir“ en esta historia. : )