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“Inglaterra necesita deshacerse de su fútbol imbécil”
Jueves, Enero 31, 2008Sin pelos en la lengua, Simon Kuper –ácido columista deportivo del Financial Times– espera que Fabio Capello enseñe algo de buen fútbol a los rudimentarios ingleses


A la izquierda, Simon Kuper, columnista deportivo del mayor diario financiero del mundo; a la derecha, Fabio Capello, el consagrado entrenador italiano, frente a su nuevo desafío: llevar a Inglaterra al Mundial 2010, luego de la decepción que significó para los ingleses quedar fuera de la Eurocopa 2008 (que se disputará en Suiza y Austria a partir del 7 de junio).
TEXTUAL
“A veces, un país tiene tan pocas habilidades que necesita confiar en expertos foráneos. El nuevo entrenador de la selección inglesa de fútbol, el italiano Fabio Capello, es un ejemplo de esta clase de consultor al que se le paga de más y se lo traslada en clase ejecutiva para que les diga a los nativos lo que tienen que hacer. Su país es el de los campeones mundiales. Inglaterra, a partir de su partido contra Suiza el próximo 6 de febrero (*), necesita deshacerse de su fútbol imbécil”.
Con estas palabras, sin absolutamente ningún pelo en la lengua (tal su costumbre), Simon Kuper comenzó el viernes pasado su columna semanal sobre deportes en el diario inglés Financial Times, titulada Home truths from abroad (algo así como “Verdades caseras desde el extranjero”).
Antes de seguir, vale la pena aclarar que Kuper no es cualquier columnista deportivo. Nacido en Uganda en 1969, creció en Inglaterra, Holanda, los Estados Unidos, Suecia y Jamaica, y se formó como periodista en Oxford, Harvard y Berlín. Su primer libro, Football against the enemy (Fútbol contra el enemigo), de 1994, lo situó, en el universo mediático europeo, en el exclusivo nicho de los que escriben sobre deportes con una mirada antropológica. Ese mismo año ingresó al Financial Times, pero no para escribir sobre deportes: entre 1994 y 1998 fue redactor de Finanzas. Dejó el diario y regresó en 2002, ya con su especialidad actual. Sin embargo no vive en Londres, sino en París, con su esposa y su hija.
Dicho esto, ya puede agregarse hacia dónde iba su columna del viernes 25, comenzada de modo tan lapidario con respecto al fútbol que practica el seleccionado que siguen sus principales lectores, los ingleses.
La nota, con el sentido práctico habitual en Kuper, consignaba cinco muy simples virtudes italianas que, a su juicio, Capello rápidamente impartirá a sus nuevos dirigidos: que un partido dura 90 minutos, que en defensa la mejor virtud es la prolijidad, que la mayor virtud física es la habilidad y no la fuerza, que los tabloides no deberían ser los que arman el equipo y que se necesita un mediocampista de marca, y probablemente dos. “Cualquier italiano que alguna vez haya jugado fútbol de potrero las conoce –aclara Kuper, y cierra, fulminante–; pero los mejores jugadores ingleses las ignoran”.
PILAS BARATAS
De las cinco “virtudes” que menciona Kuper, la más sabrosa, no sólo por su concepto, sino principalmente por el modo de exposición, es la primera: los partidos duran 90 minutos. Sigue Kuper:
“Habitualmente, los futbolistas ingleses atacan desde el arquero mismo, corren como locos por todos lados y están exhaustos mucho antes de que termine el partido. Esto puede verse perfectamente en la muy peculiar estadística goleadora de Inglaterra en los grandes torneos. En todas las Copa del Mundo disputadas, la mayoría de los goles fue anotada en los segundos tiempos. Pero Inglaterra, en los últimos cinco Mundiales, convirtió 22 goles en los primeros tiempos y apenas 13 en los segundos. Y esto es todavía más evidente en las instancias decisivas: en los partidos en los que quedó eliminada, hizo 7 de sus 8 goles en el primer tiempo. En resumen, Inglaterra juega como una pila barata”.
Ni una palabra más, ¿no?
(*) Ese día comienzan las eliminatorias europeas para Sudáfrica 2010.
Temas: Educación, Periodismo, Deportes, Sociedad, Segundas lecturas |









