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El parásito de la ceguera de los ríos, casi artístico

Martes, Enero 29, 2008

Registrado en la antena de una mosca negra gracias a un aumento de 100x, el Onchocerca Volvulus es el segundo causante de ceguera en el mundo

No. El parásito que provoca la llamada ceguera de los ríos no es este monstruoso insecto que ocupa los 638 pixeles del ancho de esta foto, y cuyas extremidades inferiores permiten adivinar que tiene… ¡unos cuantos pixeles más hacia abajo!
De ningún modo. Eso es simplemente una mosca negra o jején, del género Simulium, que vive y crece en ríos de corriente rápida, ya que la alta oxigenación de sus aguas le permite llevar una vida poco menos que principesca.
La mosca negra es, por supuesto, la responsable de transmitir, con sus picaduras inesperadas, la tremenda enfermedad, que tarda de uno a tres años en manifestarse y que, una vez desarrollada, puede llegar a dejar completamente ciego al desdichado sujeto en cuestión.
Pero la mosca es únicamente el medio de transporte; el parásito, el famoso Onchocerca Volvulus, es ese curioso bonus que tiene la antena derecha del insecto, que el fotógrafo científico coloreó con un delicado rosa tinaja que permite detectarlo al vuelo.
La imagen, tomada hace dos años en los Estados Unidos, fue inmovilizada químicamente, disecada a continuación y, finalmente, observada con un microscopio electrónico convencional que permitió ampliarla cien veces. En lenguaje de cámara digital moderna, 100x.

¿QUÉ HACE?
El Onchocerca Volvulus provoca la oncocercosis, popularmente llamada ceguera de los ríos porque ataca a quienes viven a la vera de cursos de agua en movimiento. Es la segunda causa de ceguera en el mundo y está extendida, más que nada, en África Occidental y Central, en Oriente Medio y en ciertas regiones de Centro y Sudamérica (en este caso, principalmente Brasil).
Si bien muy rara vez genera peligro de muerte, provoca un sufrimiento crónico a alrededor de 18 millones de personas en el mundo, de las cuales 300.000 han quedado incurablemente ciegas.
El Onchocerca Volvulus es un gusano malintencionado que, cuando se reproduce, permite que miles de larvas microscópicas se esparzan por todo el cuerpo y lleguen al ojo, con las consecuencias imaginables.
Y eso no es todo: además, los infectados sufren continuamente picores debido a nódulos que se desarrollan debajo de su piel y que los llevan a rascarse todo el tiempo, con las lógicas lesiones dérmicas como consecuencia. Hay, incluso, un riesgo cierto y concreto de linfoadenitis, cuya consecuencia es la formación de ingles colgantes y elefantiasis de los genitales.
Como último dato, el más impresionante: cuando crece, cada Onchocerca Volvulus puede llegar a medir ¡más de medio metro!

Temas: Arte digital, Naturaleza, Fotografía |


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