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Los artistas modernos australianos coquetean con la muerte
Martes, Enero 22, 2008



Cuatro obras de Ricky Swallow –retratado por Steven Siewert abajo a la derecha–, uno de los abanderados del arte moderno australiano que juega con el lado oscuro, con la muerte y con los sentimientos en estado primitivo.
Una de las galerías privadas más renombradas del circuito alternativo del East London, la Modern Art de Vyner Street, exhibe como muestra permanente obras del australiano Ricky Swallow. La galería, fundada por Stuart Shave –suerte de gurú del arte moderno londinense– e inaugurada en 1998 con una muestra de los ingleses Tim Noble y Sue Webster (parte de cuya obra fue reseñada por este mismo blog la semana pasada, en Cuando la basura es bella y el arte no es elegante), se suma de este modo a la sensación globalizada, en el mundo de los críticos de arte, de que algo bastante oscuro –metafóricamente hablando– está ocurriendo con el arte australiano.
Hace ya cuatro años, en septiembre de 2003, la especialista Ashley Crawford, del diario local The Age, había detectado la movida, en un artículo titulado The art of darkness (El arte de la oscuridad). En esa nota, Crawford agrupaba con el concepto de “fascinados con la muerte” a artistas pertenecientes a la escena artística de Melbourne como Emily Floyd, Sharon Goodwin, Linde Ivimey, Alexander Knox, Amanda Marburg, Callum Morton, David Noonan, Ronnie Van Hout, Louise Weaver, Jane Burton, Lisa Roet y Ricky Swallow.
Y es precisamente este último el que, hasta el momento, más trascendencia internacional tuvo con esa tendencia (que en su lugar de origen, justo es reconocerlo, no estaba de ningún modo organizada como un movimiento consciente, sino más bien como una suerte de casualidad causal), más que nada a partir del espaldarazo que significó –luego de consagrarse como el artista australiano más coleccionado en el año 2000– el haber sido seleccionado, en 2005, para integrar la sección oficial de la Bienal de Venecia como único representante de su país, con la muestra This Time Another Year (Esta Vez Otro Año).
Peces, calaveras y pájaros muertos
Nacido en 1974 en el pequeño pueblo de pescadores de San Remo, en la provincia australiana de Victoria, Swallow trascendió la escena artística australiana a partir de tres virtudes que lo hicieron enormemente atractivo para galerías y público de arte: su versatilidad para trabajar en muy distintos materiales (en las fotos se aprecia), su pasión por retratar en pocas líneas y formas a la sociedad contemporánea (su concepción del “iMan” a partir de la iMac así lo atestigua) y su mencionada tendencia a coquetear con la muerte en muchas de sus formas: desde calaveras, pasando por cadáveres de peces y pájaros, hasta obviamente esqueletos completos, órganos humanos esculpidos en madera y extremidades arrancadas y colgadas de la pared, e incluso una cabeza de Darth Vader derritiéndose.
Mientras tanto, a Swallow le encanta que lo comparen con dos de sus ídolos: el pintor Edvard Munch y el director de cine Wes Craven. Hombre de tendencias claras, sí sí.
Temas: Filosofía, Instalaciones, Escultura |











Martes, Enero 22, 2008 a las 11:44
Pancho, te felicito!
Lado B esta cada vez mas interesante!
Se supera dia a dia y se aleja de la intencion de pensar en y para los publicitarios, en miras a un pensamiento mas abierto y descontracturado!
Que siga asi. Me gustan mucho las imagenes mas grandes tambien.
Abrazo.