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¿Los padres y maestros son alienígenas indeseables?
Lunes, Enero 14, 2008El viernes 4 de enero, el crítico Cole Drum publicó en el portal www.film.com una breve columna titulada Three films from the wish list (Tres películas de la lista de deseos). Una de esas tres era Calvin y Hobbes, y Drum la imaginaba dirigida por Brad Bird, el director de Los increíbles y Ratatouille. ¿Por qué la “imaginaba” y no la “anunciaba”? Básicamente porque Drum sabe muy bien que Calvin y Hobbes nunca dejará de ser un deseo irrealizable: su autor Bill Watterson no sólo se negó, durante los once años en que se publicó su tira diaria, a utilizar a sus personajes para cualquier clase de merchandising –el poco que existe es, por lo tanto, ilegal–, sino que además rechazó innumerables ofertas para llevar su historia a la pantalla grande. Actualmente lleva más de una década casi sin aparecer en los medios, dedicado a la pintura.

Calvin –en su otro yo imaginario, que él llamaba Capitán Spiff– viendo a su maestra como un “retorcido crustáceo espacial”.

El autor de “Calvin y Hobbes”, Bill Watterson, cultivó el “lado B” de su personaje como pocos en la historia de la historieta.
¿Quiénes eran Watterson y Calvin?
El 18 de noviembre de 1985 comenzó a publicarse en los Estados Unidos Calvin y Hobbes, tira cómica que en muy poco tiempo fue considerada unánimemente unas de las mejores y más imaginativas historietas de la historia. Tan aplaudido y admirado por ella fue Watterson que, además de llegar en apenas un par de años a ver su trabajo publicado en más de 1800 diarios del mundo y ser la cuarta tira más extendida de los Estados Unidos (detrás de Peanuts, Garfield y Blondie), logró la hazaña de recibir dos veces y en años casi consecutivos (1986 y 1988) el premio Reuben de la National Cartoonist Society, que muy pocos han ganado más de una vez. (Concretamente, ocho autores en 60 años: además de Watterson, su admirado Charles Schulz –creador de Peanuts– en 1955 y 1964, Milton Caniff en 1946 y 1971, Chester Gould en 1959 y 1977, Pat Oliphant en 1968 y 1972, Dick Browne en 1962 y 1973, Jeff MacNelly en 1978 y 1979 y Gary Larson en 1990 y 1994.)
Poco más de once años después del debut, exactamente el 31 de diciembre de 1996, Watterson dibujó –y publicó– por última vez a Calvin y Hobbes. Desde entonces, legiones de fanáticos en todo el mundo lloran su desaparición.
Estas cuatro tiras se ven más grandes al hacer clic sobre ellas.
¿Y cuál era su lado B?
El de Bill Watterson, más obvio y esperable, simplemente el hecho de negarse casi por completo a toda clase de repercusiones mediáticas de su trabajo, cuando en realidad su éxito incomparable fue única y exclusivamente mediático.
Pero mucho más interesante fue el de su personaje. Porque, como héroe infantil con incontables claves y guiños para sus lectores adultos –en un estilo muy similar al de la argentina Mafalda–, Calvin siempre transitó un camino creativo que no coincidía ni con el de aquellos superhéroes que pasaban de la nada al todo (Clark Kent a Superman, Bruno Díaz a Batman) ni con el de admirados más “normales” como Snoopy, Garfield o incluso Mafalda. Nadie veía a Calvin convertirse en nada, pero él sí se imaginaba a sí mismo como un Capitán Spiff que todo lo podía, imaginaba a su tigre de peluche Hobbes como un tigre de verdad que asumía el papel de compañero de juegos ideal e imaginaba a todos los adultos que tenían que cierto protagonismo en su vida –sus padres, su maestra Miss Wormwood, su amiga Susie Derkins y su baby-sitter Rosalyn– como alienígenas indeseables, monstruos salvajes, retorcidos crustáceos espaciales, demonios siniestros o la brutalidad que esa mañana se le hubiera pasado por la cabeza a Bil Watterson.
Se te extraña, Bill.
Temas: Educación, Humor, Dibujo, Sociedad, Historieta, Segundas lecturas |














Lunes, Enero 14, 2008 a las 11:12
Saludos Pancho, siempre sigo tu Lado B. Te escribo para informarte que voy a tomar prestado este increíble artículo sobre Calvin y Hobbes, para mí una de las mejores caricaturas jamás hechas, para publicarlo en mi blog sobre publicidad y otras curiosidades http://www.jailin.zoomshare.com/2.shtml
Sigue con tu extraordinario trabajo de cybercazador de cosas maravillosas ;)
Lunes, Enero 14, 2008 a las 11:54
Muchísimas gracias por el elogio y el entusiasmo, misteriosa Jailin C. ¡Y por supuesto que me enorgullece que incluyas mi artículo en tu blog! :) Pancho.
Lunes, Enero 14, 2008 a las 14:36
Hola Pancho, en Guatemala estamos formando un grupo, la AGPG (Asoc. Gral. de Publicistas de Guatemala) y el Ministerio de Cultura (sección Creatividad) para iniciar un proceso de formación y cambio de pensamiento a través de la Creatividad. Este artículo me parece fabuloso y quisiera poderlo bajar y utilizar, ¿es posible? Los padres y maestros hemos “educastrado” a nuestros niños bloqueando su imaginación. Me cuentas.
Lunes, Enero 14, 2008 a las 14:48
Querida Mónica: Cómo voy a negarme a que utilices esta pequeña nota sin pretensiones para un fin tan elevado. Como periodista (y como padre) no puedo estar más de acuerdo con tu aseveración sobre la castración de la imaginación en los niños. Claro está que no es algo simple de solucionar (¡ojalá lo fuera!). Pero me emociona que Adlatina Lado B pueda aportar aunque más no sea un volátil granito de arena para la reflexión de estas cuestiones. Gran saludo. Pancho.
Miércoles, Enero 16, 2008 a las 11:13
Hola Pancho!
Muy buena nota, Calvin y Hobbes es un tributo a la imaginación, un don de la infancia que se va perdiendo con el tiempo.
Y precisamente por estar a favor de la imaginación se me ocurre que Watterson no quiso que fuera llevada al cine esta tira, donde los tiempos están en poder del que lee y tiene una poesía en cada diseño de cuadro que tal vez se pierda en la pantalla grande.
Me encantó tu nota que me trajo de vuelta a un personaje entrañable.
Gracias
Pablo
Lunes, Marzo 10, 2008 a las 18:38
Querido Pancho, aunque no lo creas, encontré esta maravillosa nota buscando por la web a Mónica Escaler, así que obviamente la leí y me pareció excelente.
Creo que debemos promocionar la imaginación de nuestros chicos a través de la lectura, que al igual que la radio nos permite imaginar.
Debemos nosotros quitarles horas de la TV y la compu y a veces hasta propiciarles algo de aburrimiento para que se permitan “soñar despiertos”.
Bueno, y después de este humilde comentario… tenés el mail de Mónica?
Lunes, Agosto 11, 2008 a las 12:22
Gran articulo. Como ves hay varias formas de ver a esta gran obra de Bill Watterson. Yo busco algunas otras que espero puedas tambien leer:
http://rocko.blogia.com/temas/calvin-and-hobbes.php
Saludos.