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¿Qué esconden Borges y Marechal en Palermo y Caballito?
Viernes, Diciembre 21, 2007Fotos: Pancho Dondo
Entre 1901 y 1914 –es decir, entre sus dos y sus quince años de edad–, Jorge Luis Borges (1899-1986) vivió en Serrano 2135, entre Guatemala y Paraguay. Rincón de la ciudad al que él mismo inmortalizó en el famoso poema Fundación mítica de Buenos Aires, de 1923, al escribir aquello de:
presenciada de auroras, lluvias y sudestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Y no sólo eso. Más allá de que el homenaje contradice flagrantemente un deseo explícito del homenajeado (“Yo preferiría que una vez muerto nadie se acordara de mí, sería horrible pensar que algún día habrá una calle que se llame Jorge Luis Borges”, dijo alguna vez), el paisaje del barrio también ha modificado el recuerdo de la esquina. Donde antes el escritor recordaba
brillo, y en la trastienda conversaron un “truco”;
el almacén rosado floreció en un compadre
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro,
Más coherente
Por más que se lo propongan las autoridades, que los escritores dejen sus testamentos calculados al milímetro y que incluso los vecinos traten de preservar la memoria de sus ídems ilustres con placas y veredas barridas, es evidente que la historia, que es como un impertérrito tren de carga que avanza entre resoplidos, se lleva todo por delante y modifica la realidad a su cronológico antojo.
Pues bien: en el caso de la brevísima arteria que bordea el Parque Centenario y que, desde sus escasos carteles patrocinados por Telecom, recuerda a Leopoldo Marechal (1900-1970), uno de los literatos contemporáneos de Borges y –como él– uno de los que mejor definió el porteñazgo desde la escritura, la historia ha sido levemente más coherente, al menos desde lo estético y temático.
¿Por qué?
Sabido es que la barriada de Villa Crespo y sus aledaños fueron el escenario casi constante de las aventuras de uno de los grandes héroes de la novelesca marechaliana, don Adán Buenosayres. Así, que una calle del cercano Parque Centenario lleve el nombre de su creador no está nada mal.
Pero la coherencia se completa cuando uno recuerda que en el citado parque (que se llamaba Parque Central hasta 1910, cuando fue rebautizado en homenaje al Primer Centenario de la Revolución de Mayo), y más precisamente sobre la calle Marechal, se encuentra instalado, desde hace años, uno de los principales literature shopping centers de la ciudad: puestos de venta callejera y especializada a cielo abierto que todos los días, y en especial los fines de semana, siguen homenajeando al artista, como bien se descubre al hacer clic sobre la foto de la derecha y descubrir los carteles de Libros y Textos que rodean el cartel del nombre de la calle.
Temas: Urbanismo, Fotografía, Literatura, Lenguaje urbano |



















Viernes, Diciembre 21, 2007 a las 6:55
Clap! Clap! Genial la comparación y las fotos!
Saludos!