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Musotto: el mejor homenaje al botellero viene de Brasil

Viernes, Diciembre 14, 2007

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A la izquierda, el ícono en estado puro, en una foto tomada por Chemendez en Rosario en 2005; a la derecha, el videoclip “electrónico-nostálgico” de Ramiro Musotto, el más brasileño de los músicos argentinos.

Quedan muy pocos. En algunos pueblos del interior, y quizás en ciertos rincones perdidos de los suburbios de Buenos Aires, sin embargo, todavía se puede oír su pregón incesante a la hora de la siesta. Son los botelleros, esos cuya eterna invocación a la donación variopinta ha sido definida por alguno como “la verdadera blue note del folclore argentino”. Más que nada por esa “e” prolongada que, luego de sonar varios segundos, de pronto baja un semitono y finalmente vuelve a subir.
Hace muchos años, José Larralde fue uno de los primeros en rendirle un pequeño homenaje artístico. Relativamente esperable, su canción lo recordaba con frases como “¡Botellero! / Montón de andrajo y voz de vino, / parecía nacido en los camino / la carretilla con una soga / paseaba por las calles su rueda floja. / ¡Botellero! / ¡Que se va el botellero! / ¡Botellas vacías compro! / ¡Fierros viejos compro!”.
Tiempo después, Leonardo Favio tampoco pudo escapar a la tentación de repetir su pregón encantador en Juan el botellero: “¡Compro fierros, flejes, diarios! / Decía llamarse Juan, / igualito como el santo / siempre en la oreja un clavel, / siempre en la boca un cigarro. / ¡Compro fierros, flejes, diarios! / Yo recuerdo, cuando niño, / esperábamos su canto / para cambiar por botellas / un atado de cigarros”.
Pero todos estos recuerdos bucólicos se quedan chicos, empequeñecidos y superados ante la magia casi sin palabras que Ramiro Musotto, el más brasileño de los músicos argentinos, grabó hace pocos años.

Brasil, 2001/2003
Nacido en Bahía Blanca en 1963, a los veinte años Ramiro Musotto cambió su ciudad natal por su homónima: San Salvador de Bahía. Su búsqueda era simple: quería dedicarse de lleno a la percusión y Brasil le pareció el mejor sitio para lograrlo con calidad.
Después de alcanzar un prestigio en su campo que casi lo equiparó a los mejores percusionistas nativos y de grabar con músicos como Caetano Veloso, Virginia Rodrigues, Lulú Santos, Skank, Zeca Baleiro o Paralamas do Sucesso, Musotto sacó en 2004 su primer disco, Sudaka, grabado entre 2001 y 2003. Editado en 2005 en la Argentina por el sello Los Años Luz, Sudaka alcanza uno de sus momentos más brillantes en Botellero, el tema que originó este post.
¿Por qué?
Porque a la simpleza del pregón puro, del canto sonando en una tarde cualquiera de pueblo, Musotto le agrega todo el poder de una percusión frenética y un fondo electrónico que elevan el recuerdo y la nostalgia por ese personaje folclórico casi al nivel de mito urbano.

PD: La primera noticia sobre Ramiro Musotto llegó a Adlatina Lado B gracias al lector Manso Posh, que lo recomienda en su blog. Gracias, Manso y Tranquilo.

Temas: Asociaciones libres, Música, Fotografía, Lenguaje urbano |


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