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“La gente sencilla nos dice todo”, opina Shakespear

Jueves, Diciembre 13, 2007


La foto fue escaneada (de alguna edición impresa, evidentemente) y enviada por una mano anónima a Ronald Shakespear, quien la acercó a Adlatina Lado B.

Para los argentinos en general y para los hinchas de Boca en particular, la palabra Diego es unívoca. Cualquier otro nombre de pila, sin el esperable acompañamiento de un apellido, resulta tan equívoco como impreciso. Quizás Carlitos, en diminutivo, a los representantes de algunas generaciones les remita inmediatamente a Gardel. Pero no a todos. Con Diego, sin embargo, no hay confusión posible: la intangibilidad de la idolatría no necesita el agregado de Armando Maradona para completar la oración.
Oración en sentido de súplica, podría precisarse. Y aquí se entra ya de lleno en el sentido exacto de esta carta. Sí, carta. Porque lo que se ve en la foto comienza con un destinatario y, aunque implícita, también termina con una firma: TODOS.
No está tan claro si absolutamente todos estarían dispuestos a la exageración que plantea el breve mensaje. Pero sí es obvio que, en líneas generales, la exageración campea, silenciosa pero omnipresente, sobre todo lo que tiene que ver con Diego. Y aquí pido permiso para, por una vez, adoptar la primera persona del singular y contar una anécdota personal.

“Déme cuatro”
En junio de 1986 yo estudiaba Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Comenzó el Campeonato Mundial de México y, ante la imposibilidad de seguir por televisión todos los partidos, que era lo que yo quería, opté por la solución más rápida: abandoné la carrera. Mi pasión fue –como la de todos los argentinos– in crescendo a lo largo de los siete partidos jugado por Diego y sus huestes. Y tan irracional e inexplicable terminó siendo –como la de todos los argentinos– que, al día siguiente del 3 a 2 sobre Alemania, cuando me acerqué al kiosco en busca de la religiosa edición semanal de la revista El Gráfico, no pude contenerme y casi le supliqué al diariero: “Déme cuatro”.
No sé muy bien para qué, pero todavía guardo las cuatro.

“La gente sencilla nos dice todo”
En ¿Cuántos lados B tiene Ronald Shakespear?, este blog ya ofreció, del diseñador argentino, una obra levemente inesperada. Aquella vez eran retratos de Orson Welles y Jorge Luis Borges, tomados en los años 60 en Madrid y Buenos Aires.
Ahora Shakespear, lector de Adlatina Lado B desde la hora cero, comparte algo completamente diferente. Casi opuesto.
En vez de retratos planeados y hasta perseguidos, una instantánea callejera. En vez de blanco y negro, color. En vez del perfil de dos intelectuales, una hinchada de fútbol.
Alguna vez, hablando delante de publicitarios uruguayos en el festival Desachate de Punta del Este, Shakespear explicó: “La gente sencilla nos dice todo, debemos aprender a escuchar. Debemos hablar el idioma de la gente”.
La foto que ilustra este post es una prueba más de su coherencia, ya que supo apreciar, en esa imagen instantánea que le acercó una mano anónima, la misma belleza que pueden ostentar un diseño profesional, una sonata de ensueño o el óleo más subyugante.

Temas: Deportes, Periodismo, Sociedad, Arquitectura, Fotografía, Lenguaje urbano |


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