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Londres 2007, el momento decisivo y Cartier-Bresson

Miércoles, Diciembre 12, 2007



En las dos primeras filas, diez fotos tomadas por el inglés Matt Stuart en las calles de Londres: un notable aprovechamiento de lo que Cartier-Bresson llamaba “el momento decisivo”; a la izquierda, una de las imágenes más famosas del fotógrafo francés, “Detrás de la estación de St. Lazare”, de 1932.

Hace exactamente 75 años, el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson quiso saber qué había detrás de un vallado no muy elegante que se veía a espaldas de la estación parisina de St. Lazare. El cerco de la estación de trenes no permitía ver más allá, salvo que uno descubriera en él algún hueco que facilitara el curioseo. El instinto de búsqueda, habitual en Cartier-Bresson, le permitió hallar ese hueco, y no sólo eso: además, tuvo los reflejos necesarios para enfocar con su cámara una escena que, de no haber mediado el clic del artista, jamás hubiera sido recordada. Que un personaje cualquiera pegara un saltito para caer sobre un charco cualquiera, sobre un fondo cualquiera de rejas y tejados, no parece la descripción de una obra de arte. Pero el contraluz, la precisión del instante en que el pie del hombre está a punto de caer en el agua, la quietud inconmovida de ese agua y la sensación de velocidad del sujeto en contraste con la tranquilidad imperante hicieron el milagro. Hoy, “Detrás de la estación de St. Lazare” es una de las fotografías que podrían considerarse símbolo del fotoperiodismo que ayudó a reencauzar Cartier-Bresson con sus búsquedas.

De 1932 a 2007, de París a Londres
Matt Stuart podría ser considerado un fotógrafo inglés más. Participó en varias muestras, ha sido premiado varias veces… Lo primero que lo hace levemente distinto es su pasión por la gente, por lo que hace y lo que no hace la gente, distraídamente, mientras camina por la calle. “No sé qué vino primero –explica–, si mi costumbre de meter la nariz en todo o mi interés por la fotografía callejera. Pero una fascinación por la gente y por el modo en que vive su vida es la razón por la que disfruto tanto este trabajo”.
Su segunda gran diferencia, y la razón de este post, es su elogiable capacidad para detectar, en medio del fárrago del tránsito callejero de una megalópolis como Londres, esos instantes de magia fotográfica que Cartier-Bresson llamaba “el momento decisivo”. Ese instante fugaz en que, en una foto, aparece una combinación impensada, una presencia amenazante, algo inesperado que un segundo antes todavía no existía y un segundo después dejará de existir.
El anciano que parece meterle el dedo en la nariz a su compañera, la mágica combinación de contenedor + pavo real, el juego de blancos y negros entre piso y perro, la fantástica perspectiva de los andares simultáneos de la paloma y varios transeúntes, la carretilla que parece llevar un degollado a la morgue, los angelitos que se entusiasman con la conversación telefónica del calvo gesticulante…
Cartier-Bresson definió con precisión de artesano esos momentos. Decía: “La fotografía no es como la pintura. Hay una fracción creativa de segundo cuando uno toma una foto. Tu ojo debe ver una composición o una expresión que la vida misma está ofreciéndote, y tu intuición debe indicarte cuándo hacer clic. Ese es el momento en que el fotógrafo es plenamente creativo. ¡El momento! Y una vez que lo perdiste, se ha ido para siempre”.
Salud, Matt Stuart, de parte de Cartier-Bresson.

Temas: Abrir la cabeza, Periodismo, Asociaciones libres, Fotografía |


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