La renovación del arte está en el baño
Mayo 13, 2008Hace 91 años, Duchamp escandalizaba al ambiente artístico con un urinal; poco después, Girondo le cantaba poéticamente al mingitorio; hoy sigue maravillando.

“¡Los mingitorios del primer mundo tienen tapa! (un légitimo homenaje a Duchamp)”, escribió César Menegazzo Cané sobre esta foto que él mismo tomó hace un mes en la Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Milán.
Hace apenas un mes, el arte argentino se encontró disfrutando de un espacio de privilegio en la Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Milán (la prestigiosa MiArt 08 Art Now!). La movida había comenzado en diciembre, cuando la italiana Adriana Forconi llegó a Buenos Aires para promocionar MiArt. Ella misma cuenta que en ese viaje quedó “sorprendidísima por la vitalidad cultural” de la ciudad y propuso la invitación.
Así, en la edición 2008 de la Feria, que se hizo del 4 al 7 de abril pasados, un espacio de 150 metros cuadrados fue bautizado Focus Buenos Aires e incluyó material de diecisiete galerías porteñas. Algo notable si se tiene en cuenta que en la edición 2007 no había participado ni una sola. “El arte contemporáneo argentino casi no se conoce en Italia –le explicó Forconi al diario argentino Crítica–. Lo que más circula son rasgos folklóricos, como el tango. Pero el León de Oro que León Ferrari ganó en la última Bienal de Venecia se convirtió en una oportunidad ideal para construir lazos fuertes”.
Las galerías que participaron fueron 713 Arte Contemporáneo, Agustina del Campo, Appetite, Arcimboldo, Asunto, Braga Menéndez, Daniel Abate, Elsi del Rio, Ernesto Catena, Gachi Prieto, Insight Arte, Laura Haber, Massottatorres, Sara García Uriburu, Vasari, Wussmann y Zavaleta Lab.
¿Y EL BAÑO?
Ya llega. De inmediato. César Menegazzo Cané, director de la galería Wussmann, fue uno de los que viajó desde Buenos Aires hasta Milán para la feria. Su entusiasmo –probablemente comparable al de toda la delegación argentina– quedó de manifiesto en el blog de Wussmann, en el que Menegazzo Cané no explicó en palabras propias demasiadas cosas de su periplo, pero sí posteó algunas de las imágenes registradas allí. No demasiadas: siete, apenas. Y mientras seis de ellas tenían que ver con la presencia artística argentina en Milán, la restante era una imagen del aspecto de la feria que evidentemente más le llamó la atención al galerista argentino: ¡los mingitorios con tapa!
Noventa y un años después de que Marcel Duchamp llamara la atención del ambiente artístico con su obra Fountain, que no era otra cosa que un urinal firmado con el seudónimo R. Mutt, y cuatro después de que 500 críticos de todo el mundo la eligieran “la obra de arte más influyente del siglo XX”, los mingitorios parecen seguir siendo protagonistas de las ferias de la industria.
Algo que siempre tuvo claro el inimitable Oliverio Girondo (1891-1967), quien en su libro Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922) incluyó, entre muchos otros, el siguiente “Nocturno”:
La luna, como la esfera luminosa del reloj de un edificio público.
¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con gorra de apache, que fuman un cigarrillo en las esquinas!
¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar!
¡Y silencio de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!
¿Por qué a veces sentiremos una tristeza parecida a la de un par de medias tiradas en un rincón?, y ¿por qué a veces nos interesa tanto el partido de pelota que el eco de nuestros pasos juega en la pared?
Noches en las que las casas se despiertan de pronto y nos ven pasar, y en las que el único consuelo es la seguridad de que nuestra cama nos espera, con las velas tendidas hacia un país mejor.
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“Con films de guerra, ayudamos al país”
Mayo 12, 2008En 1943, Disney publicó un house organ en el que defendía sus colaboraciones ante la Guerra Mundial; en la nota, el editorial, firmado por el propio Walt Disney.


A la izquierda, la tapa de ‘Dispatch from Disney’s’, conceptualmente más que explícita; a la derecha, una página interior explicando el sentido de haber realizado ‘Education for death’, el cortometraje en el que Disney mostraba al público estadounidense cómo un nazi era formado para matar y morir desde su mismísimo nacimiento; la página está coronada con caricaturas de Hermann Göring, Adolf Hitler y Joseph Goebbels.
Su título, Dispatch from Disney’s, significa literalmente Informe de Disney. No había referencias políticas allí. Pero sólo en las palabras: porque la ilustración de tapa, que mostraba a un enérgico Pato Donald arrojándole un tomatazo en el ojo a un desprevenido Adolf Hitler (cuyo ojo libre, además, exhibía la cruz esvástica), sí advertía con total claridad en qué consistía el contenido de las 36 páginas de la publicación.
Lanzada como una herramienta de comunicación de The Walt Disney Company con aquellos empleados que estaban destinados en distintos puntos del mundo sirviendo a las tres fuerzas militares durante la Segunda Guerra Mundial, Dispatch from Disney’s sirvió a la empresa para explicar las razones de haber consagrado casi el cien por ciento de sus esfuerzos de producción a colaborar con el gobierno del país en lo que Disney llamaba “películas para la preservación de la salud y la moral”.
Y eso, a pesar de que la publicación no volvió a ver la luz: sólo se publicó el volumen 1, número 1 que aquí se reseña.
Sus contenidos, variados en forma y en fondo, incluían un artículo sobre el poder del dibujo animado para educar (firmado por un militar); una carta de Mickey Mouse al soldado Joe Disney; la nota Un día con Walt (con una serie de 12 ilustraciones); la explicación de Education for death que ilustra este post; una columna titulada La risa sabe cómo combatir; una reflexión sobre cómo las películas educativas logran además entretener; el detalle de cómo se hizo Der Fuehrer’s Face (otro corto bélico de Disney, protagonizado por el Pato Donald, estrenado en 1942); y mucho más.
De todo ese material, el editorial firmado por el mismo Walt Disney es lo más rico como material de análisis, para terminar de comprender la postura de la empresa con respecto al conflicto bélico en que los Estados Unidos habían ingresado poco antes, en diciembre de 1941.
DISPATCH FROM DISNEY’S
Publicado para empleados en servicio por empleados en Walt Disney Productions, Burbank, California.
“La gente que escribe prólogos se siente inclinada a hablar a su audiencia desde arriba. Hablándoles a ustedes, compañeros empleados en servicio, me encuentro mirando hacia arriba con espíritu de admiración”.
“Aquí van noticias sobre nuestros esfuerzos para ayudarlos, junto a pantallazos de caras y hechos conocidos. Esperamos que esto los ayude a sentirse como si estuvieran tomando el lápiz, el pincel o la cámara y mandándonos noticias de ustedes mismos. Sus contribuciones son bienvenidas –la revista será el medio a través del cual todo empleado podrá saber qué están ustedes haciendo y pensando”.
“Trabajando, como nunca lo habíamos hecho antes, en películas para la armada y la marina, estamos pensando en el momento en que ustedes regresen. La animación está dando pruebas, con los films de guerra, de que puede ayudar ante problemas serios. Aprendidas las lecciones, ustedes se dedicarán constructivamente a resolver los problemas de la paz”.
“Hacer películas de entrenamiento sobre tácticas de torpedos, armas anti-tanques, métodos de formación y otros temas demasiado confidenciales como para ser mencionados, estamos aprendiendo técnicas para afrontar el modo de compartir la resolución de los problemas que tenemos por delante. Las películas para la preservación de la salud y la moral durante la guerra llevan directamente a obras comparables dedicadas a la paz”.
“Haciendo filmes para colaborar en el desarrollo de un mejor entendimiento entre Norte y Sudamérica, estamos deseando poder hacer trabajos similares a escala global. Nuevos y mejores tipos de películas educativas deberán dar cohesión a este mundo desgarrado. La luz para la China y la India debe alcanzar sus millones a través del proyector. La ciencia, la economía y la industria deberían tener una voz que todos puedan entender. Con este y otros miles de problemas, la cinematografía puede ser de más que ninguna otra fuerza”.
“Ese es el trabajo al que ustedes regresarán cuando vuelvan de la guerra. Es una parte importante del trabajo que tenemos por delante, un buen pensamiento para conservar. Usando los modos y las técnicas que el arte de la animación está adquiriendo gracias a las películas de guerra, ustedes harán constructivos filmes para la paz”.
“Dondequiera que estén, los buenos deseos de cada uno de nosotros están con ustedes”.
Walt Disney
EL ANTECEDENTE
La imagen de aquí abajo lleva directamente al post Adolf Hitler y Walt Disney: ¿dibujos en espejo?, publicado el jueves 6 de marzo pasado. A propósito de unas ilustraciones del Führer descubiertas poco antes y con motivos relacionados con Disney, la nota exhibía completos los dos cortometrajes bélicos de la productora de dibujos animados y explicaba su producción.
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Keith Haring estaría cumpliendo 50 años
Mayo 9, 2008Uno de los artistas más representativos de la Nueva York callejera de los 80 murió de sida en 1990, con sólo 31 años; el domingo pasado hubiera cumplido medio siglo.

A principios de los 80, a los usuarios del metro neoyorquino comenzó a resultarles habitual encontrarse con un joven de rulos y anteojos que, con una tiza, dejaba su registro en cualquier panel negro que encontraba. Foto: Tseng Kwong Chi, 1981.
A la izquierda, una de las imágenes más conocidas y representativas de Haring: aquella en la que, camuflado con su propia obra, posó totalmente desnudo para la famosa fotógrafa Annie Leibovitz en 1986; a la derecha, un collage de obras del artista, realizado por la artista Jelene Morris en 2007 y musicalizado con una canción de la banda inglesa Duran Duran, cuyo tecladista, Nick Rhodes, era gran amigo de Haring.
Nacido el 4 de mayo de 1958 en un pueblo de Pensilvania, Keith Haring llegó a los 20 años a Nueva York dispuesto a inscribirse en la School of Visual Arts sin imaginar que en menos de un lustro sería uno de los referentes de la ciudad y del país en lo que a expresión del arte callejero se refiere.
Luego de una infancia que transcurrió artística, social y políticamente en los años 60 –con todo lo que eso implica–, Haring comenzó su educación formal en el rubro que lo consagraría mundialmente en 1976, cuando en Pittsburg ingresó a The Ivy School of Professional Art para estudiar diseño gráfico. Dos años más tarde llegó a Nueva York y quedó inmediatamente impactado por el arte de los graffitis y por la naturalidad con que la gran ciudad tomaba su abierta condición de homosexual.
Una de las primeras personas que detectó la calidad de sus graffitis en el subterráneo de Nueva York fue el fotógrafo Tseng Kwong Chi, cuyas imágenes de Haring y de su obra pronto comenzaron a darle al graffitero una pequeña fama a escala metropolitana.
En 1981, además de participar en la muestra New York New Wave, alcanzó su primera exposición en solitario (en la galería de Tony Shafrazi) y formó parte de Documenta 7 (en Kassel, Alemania). Para ese entonces, ya su figura comenzaba a ser admirada en todas las latitudes y su obra, a representar mejor que ninguna otra el espíritu de Manhattan.
Conocer y hacerse amigo de Andy Warhol fue un impacto enorme para Haring, que incluso se inspiró en la figura del artista pop para crear su personaje Andy Mouse.
Para 1984 ya era contratado por distintas ciudades del mundo: así, ese año decoró paredes y pisos en Melbourne, Sidney, Río de Janeiro, París y Miniápolis. Un año más tarde, una de sus intervenciones más recordadas se dio en los estudios de MTV, donde pintó el set durante un programa cuyo anfitrión era su amigo Nick Rhodes, el tecladista de Duran Duran.
En 1986, en una nueva recorrida mundial, no sólo pintó paredes en Amsterdam, París y Phoenix, sino que incluso decoró –contratado por el gobierno alemán– un tramo del muro de Berlín.
EL FINAL
Le diagnosticaron sida en 1988. Un año después, evidentemente movilizado por este tema pero también como consecuencia de su constante espíritu de activista social (nunca se negó a propuestas que tuvieran que ver con los niños), dio forma a la Keith Haring Foundation, entidad cuyo principal objetivo es colaborar económica y visualmente con organizaciones de lucha contra el sida y con programas de ayuda infantil.
Sus últimos dos años lo encontraron difundiendo su obra por todo el mundo, hablando de su enfermedad y generando conciencia y activismo acerca del sida.
Murió el 16 de febrero de 1990, sin haber cumplido todavía los 32 años. Al día siguiente, a su funeral en la catedral St. John the Divine de Nueva York concurrieron alrededor de 1.000 personas. Con él se iba no sólo un artista que había expuesto más de 100 veces en solitario, que en 1986 había merecido más de 40 artículos en los diarios y que había colaborado artísticamente con creadores de la talla de Madonna, Grace Jones, Bill T. Jones, William Burroughs, Timothy Leary, Jenny Holzer, Yoko Ono o Andy Warhol; además, desaparecía una de las principales antenas que el arte callejero de fin de siglo XX encontró para transmitir sus ideas acerca de temas eternos como el nacimiento, la vida, la muerte, el amor, el sexo y la guerra.
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Pacto vegetariano y asesinos carnívoros
Mayo 8, 2008Se estrena en España el primer largo hecho sólo en Flash, La Crisis Carnívora, de los creadores de Cálico Electrónico; se presenta como “la peli de los hijos de puta”.
A la izquierda, el capítulo 1 de Cálico Electrónico, un personaje que desde su estreno en 2004 pegó muchísimo entre cierto público amante de la web, de los personajes alternativos y de los cómics; a la derecha, el trailer de La Crisis Carnívora, que conserva el espíritu pero transmite un mensaje más apocalíptico.
La Crisis Carnívora llegará a los cines de España el próximo viernes 16 de mayo precedida por varias características que la hacen verdaderamente especial. Para empezar, es el primer largometraje resuelto íntegramente en animación Flash. En segundo lugar, su concepción ha sido responsabilidad de los creadores nerds del muy nerd Cálico Electrónico, un superhéroe exitoso pero ridículo, mal hablado y peor plantado, que lleva cuatro años entusiasmando al viejo público de tebeos españoles, hoy convertido –por obra y gracia de la red de redes– en devoto de esa nueva religión llamada Animación en Corto. Y en tercero, la peli se mete con un concepto ecologista que cada vez está más en boca de defensores del planeta y demás profetas de la sustentabilidad, como el del vegetarianismo (y su opuesto, claro está, que es el hábito –para algunos– o la necesidad –para otros– de comer carne de vez en cuando… o siempre).
A todo esto se agrega, además, un lenguaje bizarro y provocador que aparece desde el eslogan mismo del film (La película de los hijos de puta) y sigue en el texto con que la obra se presenta en su propio sitio web: “Tumbas profanadas. Pucherazo electoral. Dos caimanes gays. Linchamientos. Bodas reales. Medicina tradicional. Resistencia clandestina. Política. Guerra…”. La explicación, luego, menciona que se trata de una “corrosiva y ácida comedia coral poblada de animales con las voces de Enrique San Francisco, Pablo Carbonell, Pedro Reyes, Álex Angulo, José Coronado”, etcétera, pero ya a esa altura el espectador tiene más ganas de saber qué ocurre en La Crisis Carnívora que de saber el nombre del que hace la voz de la barra de lobos asesinos.
LA HISTORIA
Tomada de la gacetilla que distribuye Aurum, el estudio responsable, esta es la síntesis del argumento:
Gracias al Pacto Vegetariano, todos los animales conviven en paz y armonía. Todos menos uno: la hiena Crevel, que vive con la angustiosa sensación de no volver a comer carne. Decidida a calmar su apetito, una noche Crevel acude al cementerio dispuesta a devorar los cadáveres, pero no puede hacerlo: ¡no hay ninguno! El león Pérsicus y su consigliere, el tigre Altaicus, han organizado toda una red alimenticia con los difuntos para mantener sus hábitos carnívoros. Al ser descubiertos, acusan a Crevel de la brutal profanación, obligándole a huir de la ira de los herbívoros. Pero Crevel regresará del exilio con un plan para derrocar a los felinos. Oculta bajo el disfraz del jabalí Willy, propone a los herbívoros una gran alianza para tomar el poder, valiéndose del recuerdo de un héroe legendario que se enfrentó en su día al consigliere Altaicus: el lobo Wolfeimer.
La cosa sigue, claro, pero este desayuno, más los dos videos que acompañan este post, alcanzan y sobran para disfrutar por un rato.

La patética hiena Crevel, rodeada de huesos en el afiche oficial de la película, que se ve completo al hacer clic aquí.
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Incorrección política y paz, desde el arte
Mayo 7, 2008Desde el sábado, Mariano Favetto exhibe sus Banderas de Paz en la Ciudad Cultural Konex; en la nota cuenta por qué para la ONU eran casi una declaración de guerra.




Las banderas ficticias de naciones imaginadas por Favetto, en un intento de unir desde el arte a pueblos que política y militarmente están lamentablemente muy lejos de la unión: Israeline (Israel + Palestine), Cartelombia (Colombia y sus cárteles), Indiastán (India + Pakistán) y Afghanistates (Afghanistan + United States).
Escribe Mariano Favetto:
“Las banderas nacen de una cita de Ernesto Che Guevara con la que de pronto me encontré: ‘En la guerra no es un pueblo el que lucha contra otro pueblo, es un símbolo el que lucha contra otro símbolo’. Esto lo leí en la biografía del Che titulada ‘Compañero’, escrita por Jorge Castañeda, e inmediatamente supuse lo contrario: si uniésemos a los símbolos, uniríamos a los pueblos”.
“Así que se me ocurrió unir las banderas, los símbolos más claros de los pueblos. En esa misma época nacía en Toronto mi segundo hijo. Así que en realidad las primeras banderas que hice fueron para él y su hermano, nacido en Nueva York. Un poco como prueba y un poco como un intento de darles una identidad nacional a pesar de no ser de una sola nación (de ahí sale otro proyecto, de banderas personales, que aún estoy laburando)”.
“Me compré un CD de banderas del mundo hechas en Illustrator y empecé a forjar lo que yo veía como los conflictos que dividían al mundo. Los primeros que hice y que imprimí en Canadá fueron los conflictos en Afganistán, Irak, Timor Oriental, Israel y Palestina, India y Pakistán, las Coreas, Chipre, Chechenia, Cuba y los Estados Unidos, los Balcanes y una bandera muy personal del conflicto de las Malvinas (que nunca expuse… y no sé si lo haría). Mi idea en ese momento era hacer una acción de comunicación. Quería que las banderas fuesen en tela y flamearan en la ONU de Nueva York”.
“Unos meses más tarde, con el proyecto más encaminado y con la ayuda de David Nobay de Saatchi Sidney, le presenté el proyecto al encargado de la región (Oceanía) de la ONU, para ver qué le parecía, y para que me hiciera el entre a la ONU en NY. El tiro salió por la culata y él me respondió que sería imposible hacerlo con la ONU, ya que algunos de mis conflictos no eran tales para la ONU y que para hacer algo así se necesitaba el consentimiento de todos los miembros, para algunos de los cuales lo que yo proponía ¡sería una declaración de guerra! Fue ahí cuando decidí que fuera únicamente un proyecto artístico, ya que un artista puede tener una opinión políticamente incorrecta; pero una institución, no”.
“Pero como me quedó lo de los conflictos (reales o no), trabajé con una base de datos que me recomendó un amigo que es fiscal de la Corte Penal Internacional, y que es la base de datos más respetada en cuanto a conflictos armados. Ahí surgieron más conflictos, y los fui trabajando y seleccionando hasta los 27 finales. Entre los que dejé casos como Estados Unidos y Cuba, China y Taiwán y las Coreas, porque siento que a pesar de ser casos cerrados en la ley, no lo son humanamente”.
EL SENTIDO
Hasta aquí, el testimonio de Favetto narrando cómo, cuándo y dónde. Para el porqué, nada mejor que transcribir íntegro el texto que él mismo redactó para presentar la muestra Banderas de Paz que estará expuesta en la Ciudad Cultural Konex de Buenos Aires, del 10 al 17 de mayo próximos.
“Las banderas que pueden enfrentarnos tan violentamente también pueden unirnos. En esta serie he reunido los estandartes de pueblos que se encuentran en conflicto, creando una nueva bandera a partir de dos, tres o hasta cinco diferentes. No es tan sólo una superposición de imágenes; los elementos individuales de cada bandera han sido combinados para crear otra igualmente distintiva y armónica”.
“El resultado es esclarecedor: algunas banderas se complementan fácilmente, mostrándonos qué hermosa podría ser la unión y la paz entre esos pueblos. Otras chocan y no parecen encontrar estabilidad ni equilibrio en la composición. Las más difíciles de combinar resultan ser las de aquellas regiones donde el conflicto es más complejo”.
“Estas obras buscan generar un cambio. Nos proponen reflexionar sobre nuestra bandera, nuestra vida, nuestro mundo y sobre qué podemos hacer para mejorarlo. Nos llaman a encontrar la belleza en la unión, la esperanza en la ingenuidad, la igualdad en lo opuesto”.
EL RESTO
En el sitio oficial de Mariano Favetto, en el espacio Flags for Peace, pueden verse las otras 23 banderas que componen la muestra.
El Pangea Day, que es el marco en el que se hace esta muestra, es una iniciativa que propone, un día al año (esta vez, este sábado 10 de mayo), mirar la vida con los ojos de otra persona y unir al mundo a través del poder del cine.
Las banderas de Favetto estarán expuestas desde el 10 hasta el 17 de mayo, pero el dato interesante es que el sábado 10, por ser Pangea Day, la entrada será gratuita a partir de las 15.
Luego, durante junio, las Banderas de Paz quedarán expuestas en el Espacio de Artes Múltiples Infinit, en Thames 1602, Palermo, ciudad de Buenos Aires.

La invitación oficial para la exhibición de Banderas de Paz en la Ciudad Cultural Konex, con el auspicio de Infinit.
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¿Burros al escribir y genios al entender?
Mayo 6, 2008Un cartel hallado por una lectora recordó la insistente campaña de una librería mexicana y planteó la pregunta: ¿faltas de ortografía o ausencia de reglas?


Arriba, la foto enviada por Eli Gallo desde la provincia argentina de Misiones; abajo, una de las postales que integraron la campaña 2006 de la cadena mexicana de librerías Gandhi, responsabilidad de la agencia Ogilvy.
DISPARADOR UNO
La foto del cartel fue tomada el domingo por Eli Gallo, lectora de Adlatina Lado B que vive en la provincia argentina de Misiones. Y vale la pena citar literalmente el texto que acompañaba la imagen, porque fue el verdadero disparador de este post.
“Les mando una foto que saqué ayer cerca del kilómetro 1.600 de la ruta nacional 12 –explicaba Gallo–. Paramos a comprar un poco de leña y vi el cartel que ofrecía el maíz blanco, que es muy usado en esta época para hacer locro: mayo y junio son épocas de locro”.
“Y entonces me acordé no solamente de los locros de mi vieja, sino de todas las diatribas acerca de la ortografía que circulan, tanto en ambientes académicos de distintos niveles como en la red”.
“No sé qué piensen ustedes. Si las reglas están para ser respetadas, si están para ser respetadas a veces, o por algunos. Si las reglas están, ¿es para que sean respetadas? La pregunta sería, tal vez, qué hacemos cuando las reglas no están. Porque aquí no hay una falta de ortografía, sino una falta de regla. No se puede respetar (o no) lo que no existe”.
“Entonces, ¿importa la ausencia? ¿Sabés leer lo que ofrece el cartel? ¿Te comerías un locro?”.
Claro que sí. Y con más ganas después de ver el cartel. El disparador uno, evidentemente, dispara.
DISPARADOR DOS
¿Hay algún formato masivo de comunicación con más errores de ortografía, de semántica, de redacción y de sentido que la publicidad gráfica?
Y lo que es peor: ¿hay algún formato masivo de comunicación que, antes de su publicación definitiva, pase por más revisiones, pruebas, tests, correcciones, contrapruebas y nuevas revisiones que la publicidad gráfica?
Es muy probable que la respuesta convencida a ambas preguntas sea NO.
Lamentablemente.
Porque está bastante claro que, así como en el ámbito en que el cartel del maíz blanco fue escrito y “publicado” probablemente no existe regla alguna –con lo cual tampoco puede hablarse de una falta de ortografía–, los consumidores a los que los medios masivos de comunicación se dirigen sí han recibido cierta formación que les permite, llegado el caso, depositar una mirada crítica sobre aquello que los medios reciben, y adjudicar a las marcas las sensaciones que sus mensajes les generan a partir de lo formal (ortografía, semántica, redacción, sentido) antes que del contenido.
Lo cual lleva a considerar casi un bálsamo profesional la profunda y variadísima campaña que la cadena de librerías Gandhi, de México, viene firmando desde hace casi una década, gracias a las creaciones de su agencia Ogilvy.
La postal del burro que ilustra este post forma parte de la serie del año 2006, casi toda ilustrada con el mismo animal y con frases del tipo “Estoy a un paso de ser borrego”; “Busco burra que no lea”; “Si te van a decir burro, que no sea por no leer”; “Las mujeres sólo desean mi cuerpo, no mi mente”; “Cada vez somos menos”; “A ver si en Gandhi me quitan lo burro”; “Me urge ir a Gandhi”; y “Gandhi está acabando con nosotros”.
La notable marca, cuyo primer local se fundó en 1971 y que hoy tiene trece sucursales en todo el país (entre ellas, la librería más grande de México, con 1.600 metros cuadrados de superficie), es uno de los pocos anunciantes que, en su página web, reserva un rincón especialmente dedicado a atesorar todas sus creaciones publicitarias de los últimos años: se llama Publicidad Gandhi y puede verse aquí.
El disparador dos también funciona: cuando la excepción (la calidad de Gandhi, en este caso) llama la atención es porque el resto es regla.
DISPARADOR TRES
Tres, cuatro y hasta cinco mil. Porque el siguiente disparador no es más que la infinita cadena de preguntas planteadas hasta y desde aquí. “La pregunta sería qué hacemos cuando las reglas no están”, planteaba Gallo. ¿Y si las reglas están pero no se las conoce? ¿O si se las conoce pero no hay la más mínima intención de recordarlas? García Márquez ya planteó, hace diez años, “jubilar la ortografía”. ¿Vale la pena seguir conservando las incómodas diferencias entre V y B, S y Z, LL y Y? Y si uno es partidario del SÍ a esta última pregunta, ¿cómo hace para convencer definitivamente a los devotos del NO?
La bida hestá yena de desisiones moleztas.
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